Durante unas excavaciones en el metro, con el fin de ampliar la línea, unos obreros hallan un misterioso ingenio enterrado. Se presenta el ejército, que dirime que se trate de una bomba alemana sin estallar; también acude al lugar un equipo científico, con el doctor Quatermass a la cabeza, quien piensa que se trata de algo más inquietante…
Ficha Técnica
Director: Roy Ward Baker / Productor: Anthony Nelson Keys para Hammer Films / Guión: Nigel Kneale, según su propio serial televisivo / Fotografía: Arthur Grant / Música: Tristam Cary / Montaje: Spencer Reeve / Efectos especiales: Les Bowie / Intérpretes: James Donald (Dr. Mathew Roney), Andrew Keir (profesor Bernard Quatermass), Barbara Shelley (Barbara Judd), Julian Glover (coronel Breen), Duncan Lamont (Sladden), Bryan Marshall (capitán Potter), Peter Copley (Howell), Edwin Richfield (Ministro de Defensa), Maurice Good, Grant Taylor, Robert Morris, Sheila Steafel, Hugh Futcher, Hugh Morton… / Nacionalidad y año: RU 1967 / Duración y datos técnicos: 97 min. color 1.66:1.
Comentario
A mediados de los 50, una película producida por una modesta productora británica llamada Hammer, titulada El experimento del doctor Quatermass, convulsionó la industria cinematográfica de la Union Jack al combinar con suma habilidad los esquemas de las monster movies por entonces triunfantes en el cine norteamericano y japonés con un novedoso énfasis en los aspectos terroríficos de la trama, lo que dio pie a la especialización de la Hammer en la narrativa macabra, propiciando así el desarrollo de un nuevo modo de entender el terror en los cines. Tras una meritoria continuación no es, pues, de extrañar que a la hora de retomar al personaje que les había proporcionado popularidad, los artífices de la productora le concedieran la dirección a uno de los artesanos más hábiles de la casa, capaz de volver a fusionar un enfoque clásico con elementos que conectasen con el público del momento. Roy Ward Baker, así, realizó con esta tercera entrega uno de sus mejores trabajos, otorgándole una personalidad propia alejada de influencias televisivas, pues las tres películas son sendas adaptaciones de seriales emitidos en los años 50. Ajeno al estilismo visual de Terence Fisher, Baker centra el eje de la película en la progresión narrativa, potenciando las pautas del modélico guión que Nigel Kneale, creador de la serie precedente, reescribe basándose en su propio telefilm; construido éste conforme al esquema más tradicional de la narrativa terrorífica (introducción de un elemento perturbador en un marco cotidiano), se desarrolla la hilvanación de diferentes premisas argumentales correspondientes a los sucesivos episodios de la mini-serie original, que dan lugar a un crescendo de sucesos y descubrimientos progresivamente perturbadores, hasta un inolvidable clímax final -décadas más tarde homenajeado por Tobe Hooper en la simpática Lifeforce - Fuerza vital-. De esta forma, la astuta habilidad de Baker para enfatizar los puntos álgidos de la trama, las sucesivas sorpresas que se van revelando al espectador, agilizan la narración y proporcionan momentos verdaderamente memorables, así la incursión en la casa abandonada, la huida en el cementerio, la propia hecatombe final…
La película, desde esta perspectiva, puede considerarse como una obra maestra; la atmósfera malsana de reminiscencias lovecraftianas característica de los dos filmes precedentes, bien es cierto, se diluye aquí a favor de apuntes satíricos contra el estamento militar sin duda muy propios de la década en que la película fue estrenada, cuando la estela del Dr. Strangelove de Kubrick causaba estragos; una estela que, sin embargo, no ha perdido un ápice de actualidad en esta gloriosa Era Bush, manteniéndose tan fresca y vital como cuando fue concebida. El terror y la ironía, sin duda, forman una unión indisoluble.
Una extraña lluvia de presuntos meteoritos que infectan a los seres humanos capta la atención del Dr. Quatermass, conduciéndole a descubrir una base secreta protegida por el gobierno y promotora de unos fatales designios para la humanidad. Conociendo esta conspiración encubierta y con el fin de averiguar la verdad y sabotear el plan de conquista extraterrestre, nuestro protagonista se involucrará hasta un punto de no retorno.
Ficha Técnica
Director: Val Guest / Productor: Anthony Hinds para Hammer Films / Productor ejecutivo: Michael Carreras / Guión: Nigel Kneale, Val Guest, basado en el serial televisivo de N. Kneale / Fotografía: Gerald Gibbs / Música: James Bernard / Montaje: James Needs / Intérpretes: Brian Donlevy (Profesor Bernard Quatermass), John Longden (Inspector Lomax), Sidney James (Jimmy may), Bryan Forbes (Marsh), William Franklyn (Brand), Vera Day (Sheila), Charles Lloyd Pack (Dawson), Tom Chatto, John Van Eyssen, Percy Herbert, Michael Ripper, John Rae, Jan Holden... / Nacionalidad y año: RU 1957 / Duración y datos técnicos: 85 min. B/N 1.37: 1
Comentario
Películas como la extraordinaria "La Invasión de los Ladrones de Cuerpos (Invasion of the Body Snatchers, 1956), de Don Siegel o "Están vivos" (They Live, 1988), de John Carpenter planteaban sendas invasiones extraterrestres realizadas subrepticiamente con el objeto final de conseguir el dominio total y absoluto del inadvertido planeta. En el primer caso se basaba en la duplicación de los seres humanos y su consiguiente sustitución por nuevos doble. En el segundo film los alienígenas se encuentran infiltrados dentro de la sociedad y a los que nadie identifica.
En ambos films, el elemento de la paranoia social y de la conspiración está muy presente, como en el excelente clásico británico que nos ocupa, "Quatermass 2" (1957), secuela de "El experimento del Doctor Quatermass" (The Quatermass Xperiment, 1955), servidas las dos de la mano experta de Val Guest. Aún llegaría una tercera parte titulada "¿Qué sucedió entonces?" (Quatermass and the Pit, 1967), de Roy Ward Baker, también una propuesta de interés y hasta de culto, pero bastante inferior a sus predecesoras.
En Quatermass 2 somos testigos de otra invasión oculta, en este caso por medio del autoritario auspicio gubernamental y el interesado silencio de un pueblo cercano. La base de operaciones del enemigo, localizada en una apartada planta industrial de actividades extrañas y acceso restringido, se erige en un entorno opresivo, agobiante y hostil, donde todo se prepara con el fin de desencadenar una amenaza letal para la paz terrestre. Ante semejante panorama, no será otro que el avispado Doctor Quatermass quien se cerciorará de la trama conspiratoria y liderará, no sin múltiples dificultades, el movimiento que se enfrente a unos hombres de apariencia engañosa, pues se encuentran sometidos a una posesión alienígena que les anula la voluntad y dicta su comportamiento.
La secuencia que abre la película, de manera fulgurante y sembrando la expectación del público desde muy pronto, nos adelanta que el ritmo nunca va a decaer y que nos espera una historia concisa contada de forma directa, sin rodeos que valgan y sin mayores pretensiones que ofrecer un relato de sci-fi seductor. Y lo cierto es que cumple sus objetivos a la perfección, añadiendo a su logro una tenebrosa fotografía en blanco y negro que contribuye a la creación de una atmósfera enrarecida, malsana, impredecible. Esta impresión visual destaca, principalmente, en los sucesos que acontecen en la planta industrial, un escenario que, además, es protagonista de uno de los instantes más impactantes de la cinta: aquel en el que un personaje aparece cubierto por una sustancia corrosiva y humeante tras haber comprobado el interior de unas bóvedas sospechosas de contener lo indecible.
A la meritoria fotografía de Gerald Gibbs habríamos de unir una sobria puesta en escena, unas interpretaciones ajustadas (aunque se haya reprochado la falta de mostrar mayores sentimientos a Brian Donleavy), una banda sonora eficaz (obra de James Bernard) y un inteligente guión (escrito por Nigel Kneale y Val Guest) basado en la teoría de la conspiración y desarrollado con decisión por parte de su director, tal y como apuntábamos con anterioridad. Estas virtudes configuran una obra que cumple con los cometidos planteados sin ir más allá de lo propuesto, sin engañar a nadie.
La película no se estrenó en España por cuestiones de censura (ya que era una parábola anti-totalitaria).
Un cohete enviado por el gobierno inglés cae en una granja. De su interior sale un astronauta en estado de shock incapaz de explicar lo sucedido; los otros dos han desaparecido, pese a que la nave no ha sido abierta en vuelo. El doctor Quatermass, promotor del experimento, colabora en la investigación de lo sucedido...
Ficha Técnica
Director: Val Guest / Productor: Anthony Hinds para Hammer / Guión: Richard Landau y Val Guest, basado en el serial televisivo de Nigel Kneale / Fotografía: Walter Harvey / Música: James Bernard / Efectos especiales: Les Bowie / Diseño de producción: Walter Harvey / Montaje: James Needs / Intérpretes: Brian Donlevy (Dr. Bernard Quatermass), Jack Warner (Lomax), Margia Dean (Judith Carroon), Richard Wordsworth (Victor Carroon), David King-Wood (Briscoe), Harold Lang (Christie), Lionel Jeffries (Blake), Thora Hird (Rosie), Gordon Jackson (realizador de televisión), Sam Kydd, Jane Asher... / Nacionalidad y año: RU 1954 / Duración y datos técnicos: 79 min. B/N. 1.38:1
Comentario
“El experimento del Dr. Quatermass” fue la primera de las legendarias películas de la saga Quatermass. Un personaje que nació para un serial de televisión de la BBC de seis episodios de treinta minutos de duración cada uno (lo que hoy llamaríamos un mini-series) titulada “The Quatermass Experiment” (1953). En vista del éxito que tuvo, Hammer Films compró los derechos de la historia y lo reconvirtió al primer título de la trilogía. “The Quatermass Experiment” había sido concebida por el guionista Nigel Kneale. Kneale escribió bastantes guiones para televisión, muchos de los cuales fueron adaptados más tarde al cine, pero Quatermass fue su creación más célebre y así, Kneale hizo regresar al personaje a la televisión en dos ocasiones más: “Quatermass II” (1955) y “Quatermass and the Pit” (1958-9). Ambas fueron filmadas también por la Hammer como, respectivamente, “Quatermass 2/The Enemy from Space” (1957) y “Quatermass and the Pit/Five Million Years to Heart” (1967). Dos décadas más tarde, Kneale volvería a completar la saga Quatermass con “Quatermass/The Quatermass Conclusion” (1979).
Nigel Kneale resultó ser un escritor de ciencia-ficción prolífico y muy popular durante las dos décadas siguientes. Se hizo muy conocido por elaborar una ciencia-ficción diferente, llena de ideas audaces, originalidad e intriga. Como en “The Creature/The Abominable Showman” (1955) donde el Yeti resulta ser una criatura llena de una humanidad sorprendente; o en “Quatermass and the pit”, que entremezcla gran cantidad de ideas en la trama, combinando el pasado y los orígenes del hombre, el diablo, poderes extrasensoriales y visitantes de Marte; “The Quatermass Conclusión” en la que unos megalitos antiguos se revelan como exóticos portales alienígenas utilizados para abducir terrestres; “The Road” (1963), acerca de lo inquietante que puede ser un viaje en el tiempo, “The Stone Tape” (1972), que ofrece explicaciones científicas a fantasmas y espectros; y “Beasts“(1976), una antología de historias de monstruos ambientadas en lugares cotidianos para el ser humano, como una granja, un supermercado, un bar, etc…
“The Quatermass Xperiment” fue una piedra angular del género en una serie de áreas cruciales. Para empezar fue una de las primeras producciones realizadas por la Hammer Films, y su primer gran éxito internacional. Igualmente importante es que, “The Quatermass Xperiment” (con la excepción de “Devil Girl from Mars”, en 1954) fue la primera película británica que se aventura en el tema de la invasión extraterrestre tan de moda ya en los EE.UU., con filmes de la talla de “The Thing from Another World” (1951), “It Came from Outer Space” (1953) o “The War of the Worlds” (1953), entre muchos otros.
También es de destacar que la idea del astronauta que es infectado y que, poco a poco, va mutando en algo extraño ha sido copiado hasta la saciedad. Títulos como “First Man into Space” (1959), “The Hideous Sun Demon” (1959), “The Crawling Hand” (1963) y algunos episodios de la serie “Doctor Who” (1963-89), sobre todo “The Seeds of Doom” (1976), así como varios años más tarde “The Incredible Melting Man” (1977) y una pequeña película llamada “Alien” (1979). También la Hammer realizó una pseudosecuela con “X the Unknown” (1956), copia descarada de “The Quatermass Xperiment”, que tiene como protagonista a un tal Dr. Adam Royston, ya que Kneale no autorizó el uso del nombre de Quatermass. Muchas películas británicas del genero posteriores también usarán el truco de importar de los Estados Unidos al actor protagonista (aquí el adusto Brian Donlevy) para así abrir las puertas del mercado de ultramar.
Es de destacar la buena labor que realizan Val Guest y Richard Landau, a la hora de dar forma a la adaptación de la idea original (concebida para las limitaciones de la televisión de los años 50) en un producto nuevo que, evidentemente, sigue fielmente la trama pero con el añadido de contar con un presupuesto mayor y, por tanto, más medios técnicos, lo que permite cosas como la ubicación en exteriores y efectos visuales más elaborados. Aunque la diferencia más importante entre las dos versiones es el carácter del profesor Quatermass, que en las distintas series y producciones, es un científico dominado por la ciencia y la razón, pero sin perder las formas, al más puro estilo Peter Cushing, encarnando a Van Helsing en los Dráculas de la Hammer o al Doctor Who. Brian Donlevy, como Quatermass, interpreta a un bulldog despótico, de mal carácter, falto de sensibilidad y educación, arrogante y prepotente, que es capaz de hacer lo que sea para cumplir sus objetivos, sin importarle un bledo los demás (véase la escena con la esposa del astronauta… ¡Dan ganas de pegarle un guantazo!).
“The Quatermass Xperimen” carece de la complejidad de ideas que se encuentran en los trabajos posteriores de Nigel Kneale, pero se desarrolla con una atmósfera espeluznante. Val Guest realiza una película llena de misterio, con escenas inquietantes, (¿por qué Richard Wordsworth esconde la mano en el bolsillo de la chaqueta?). La realización es magistral con un tono semi-documental, de informe periodístico que otorga unos excitantes visos de plausibilidad a lo narrado; ello, unido a su oscura y tenebrosa fotografía, imprime a la película un matiz sombrío, casi terrorífico. El prodigioso guión va desenvolviendo paulatinamente su intriga, desde su inicio, una versión espacial del "misterio del cuarto cerrado", pasando por la incógnita que rodea al astronauta superviviente, llegando a su misteriosa mutación hasta el soberbio clímax en la abadía de Westminster; todo ello, con una urdimbre increíble, compone una obra maestra del suspense, un film que origina la continua expectación del espectador, manteniéndolo en vilo durante toda la proyección. Arropado, claro está, por unas excelentes interpretaciones, en especial la de Richard Wordsworth quien ofrece a su anti-héroe del astronauta víctima de la maldición espacial un porte tortuoso, un designio trágico, que refleja en el sufrimiento de su rostro, y que es equiparado con la criatura de Frankenstein. Val Guest hace un excelente trabajo a la hora de contrastar su silencio de mutante sufriente con las reacciones de la gente a su alrededor. Hay un encuentro con una niña que evoca la escena de la niña con Boris Karloff de “Frankenstein” (1931).
Rodado desde el 18 de octubre hasta diciembre de 1954, el film fue estrenado el 26 de agosto de 1955 con clasificación X. Lejos de asustarles esta eventualidad, fue explotada, y de hecho el título original fue variado a The Quatermass Xperiment para jugar con una gigantesca "X" en los carteles.
La BBC hizo un remake de “The Quatermass Experiment” para televisión en 2005, con Jason Flemyng como Quatermass.
Cuando un joven adolescente accidentalmente atropella a un marciano en la arboleda donde habían aterrizado, estos deciden vengarse inyectando alcohol (con sus uñas) a todo aquel con que se cruzan hasta que mueren borrachos. Mientras los jóvenes alertan a las autoridades, que no les creen, los invasores campan a sus anchas convirtiendo una tranquila noche de sábado en el día de "la invasión de los hombres del espacio".
Ficha Técnica
(Título Original: "Invasion of the Saucer Men"). Director: Edward L. Cahn/ Productor: Robert J Gurney, Jr y James H Nicholson para AMERICAN INTERNATIONAL / Guión: Al Martin, Robert L. Gurney a partir de una historia corta de Paul Fairman / Fotografía: Floyd Crosby / Música: Ronald Stein / Montaje: Anthony Carras / Efectos especiales: Howard Anderson / Intérpretes: Steve Terrell, Gloria Castillo, Frank Gorshin, Raymond Hatton, Lyn Osborn, Russ Bender, Douglas Henderson, Sam Buffington, Jason Johnson, Don Shelton/ Nacionalidad y año: Estados Unidos 1957 / Duración y datos técnicos: 69 min.b/n
Comentario
Antes de comenzar hay que advertir que esta película es una de las mejores producciones de serie B de los años 50. realizada con cuatro duros pero destilada, y nunca mejor dicho, con el humor y el ingenio más inteligente del género. No es que sea una gran película en sí, pero su originalidad y desmelene la hacen merecedora de, por lo menos, un vistazo. Una historia delirante que provoca la sonrisa, como mínimo. Y no estoy bromeando.
En primer lugar hay que destacar a las criaturas realizadas con unos pocos dólares y creadas a partir de trozos de otros monstruos del celuloide. Pero el resultado final es increíble. Estas criaturas del espacio exterior matan a las personas mediante la inyección con alcohol, que es en lo que consiste en su sangre. Realmente matan a personas que han estado antes bebiendo, ya que aumenta su nivel de alcohol en sangre a un nivel tóxico. Teniendo en cuenta que es sábado por la noche y el pueblo se llama Hicksville ("hick" sería la onomatopeya del hipo del borracho), eso es más que normal. Con esta temática se puede deducir que tiene más que trazas de comedia pura y dura.
Como con la mayoría de estas películas, la trama se centra en un grupo de adolescentes que se enfrentan a las criaturas. Y cuyo principal problema no es tanto la forma de derrotarlas, sino cómo hacer que las autoridades les crean. "Espero que al próximo que se encuentren estos (los marcianos) sea 100% adulto", comenta uno de los jóvenes en un punto. El prolífico Edward L. Cahn, - The Creature with the Atom Brain (1955), The She-Creature (1956), Voodoo Woman (1957), Zombies of Mora Tau (1957), The Curse of the Faceless Man (1958), It! The Terror from Beyond Space (1958), The Four Skulls of Jonathan Drake (1959), Invisible Invaders (1959) and Beauty and the Beast (1961) -, dirigió este film con muy bajo presupuesto pero con mucho arte. Y el resultado es más que aceptable... Recomendada, sobre todo para amantes del género
El doctor James Xavier es un oftalmólogo que busca el modo de ampliar la percepción del ojo humano. Así, desarrolla un suero que, en forma de gotas, es colocado sobre el glóbulo ocular, permitiendo al paciente ver a través de objetos sólidos. Pero la capacidad se va desarrollando cada vez más y más… Ficha Técnica
(Título Original: "X: The Man with the X-Ray Eyes"). Director: Roger Corman / Productor: Roger Corman para Alta Vista Prod., AIP / Productores ejecutivos: Samuel Z. Arkoff, James H. Nicholson / Guión: Ray Russell y Robert Dillon, según un argumento de R. Russell / Fotografía: Floyd Crosby / Música: Les Baxter / Montaje: Anthony Carras / Diseño de producción: Daniel Haller / Efectos especiales: John Howard (técnica de Spectarama) / Intérpretes: Ray Milland (Dr. James Xavier), Diana Van Der Vlis (Dra. Diane Fairfax), Harold J. Stone (Dr. Sam Brant), John Hoyt (Dr. Willard Benson), Don Rickles (Crane), Morris Ankrum, John Dierkes, Jonathan Haze, Dick Miller, Barboura Morris, Kathryn Hart, Jeffrey Sayre… / Nacionalidad y año: Estados Unidos 1963 / Duración y datos técnicos: 79 min. color 1.85:1.
Comentario
Recuerdo esta película porque me impresionó cuando la vi por primera vez. Era un niño y poco a poco iba viendo gracias a la TV clásicos como "el enigma de otro mundo", "la invasión de los ultracuerpos", "la mosca", etc...Ésta es otra joya del celuloide que me hizo reafirmar mis gustos por la ciencia-ficción y el terror inteligente.
Roger Corman contrató para este film a un Ray Milland cincuentón, con su carrera en fase de decadencia, pero a fin de cuentas un excelente actor que había logrado un óscar 20 años atrás por su papel de alcoholico en "Días sin huella", de Billy Wilder.
La presente historia parte de un argumento del interesante escritor Ray Russell, quien lo guioniza al lado de Robert Dilloni consiguiendo una historia más que intersante y creíble. Aquí no tenemos el clásico científico loco, de mirada desquiciada y que maneja extraño instrumental, sino un hombre que trabaja en un objetivo que cree que mejorará la especie humana al tiempo que tiene una prometida con la cual asiste a fiestas ocasionales. Este hábitat diario, familiar, se ve turbado cuando el profesor Xavier efectúa un experimento sobre sí mismo y poco a poco comienza a percibir los cambios en él, algo similar a lo acontecido en la película El increíble hombre menguante (The Incredible Shrinking Man, 1957), de Jack Arnold. Al inicio, todo parece incluso divertido, pues en la referida fiesta puede ver a todos los invitados desnudos, con el consiguiente regodeo, en un sentido y otro, por su parte. Sin embargo, la mutación va adquiriendo de manera paulatina connotaciones más pesadillescas, hasta sumergir a nuestro protagonista en una espiral de horror.
Una hermosa fotografía del gran Floyd Crosby y una interpretación muy sólida, eficaz y torturada por parte de Ray Milland son los otros alicientes de esta simpática y grata película que, con todo, se queda muy por debajo de lo que hubiera podido ser. En definitivas cuentas, una película de culto del inolvidable Corman, que logra una inquietante atmósfera de misterio y pesadilla.
Un científico inglés del siglo XIX logra construir una máquina del tiempo, que lo trasladará a una lejanísima época futura en la cual la especie humana he evolucionado a dos estadios distintos, uno los Eloi, seres semi-angelicales que viven en la superficie, y los Morlocks, seres semi-demoníacos que viven en las profundidades… Ficha Técnica
(Título Original: "The Time Machine). Director: George Pal / Productor: George Pal para Galaxy Films Inc., MGM / Guión: David Duncan, según la novela de H. G. Wells / Fotografía: Paul Vogel / Música: Russell Garcia / Montaje: George Tomasini / Efectos especiales: Wah Chang, Gene Warren, Howard A. Anderson, Bill Brace, David Pal, David Sahlin, Don Sahlin / Intérpretes: Rod Taylor (George), Alan Young (David Filby / James Filby), Yvette Mimieux (Weena), Sebastian Cabot (Dr. Phillip Hillyer), Tom Helmore (Anthony Bridewell), Whitt Bissell (Walter Kemp), Doris Lloyd (Mrs. Watchett), Bob Barran, Wah Chang, Paul Frees, Josephine Powell, James Skelly… / Nacionalidad y año: Estados Unidos 1960 / Duración y datos técnicos: 103 min. color 1.85:1.
Comentario Esta película es la primera adaptación al cine de la célebre novela de H. G. Wells. Una deliciosa producción de aventuras futuristas que, con todo, aún conserva toda su magia, más que nada por su muy kitsch diseño de producción, que hoy día podría considerarse de carácter retro-futurista o un ejemplar de lo que en literatura ha venido a llamarse steampunk.
Obvio es, siendo Pal experto en la técnica de animación por stop-motion, al igual que otro grande, Ray Harryhausen, la película está planteada para hacer uso de este sistema para gran parte de los trucajes. Muy celebrado por la crítica es el momento en que el viajero del tiempo va pasando épocas, y éstas se perciben por medio del escaparate de una tienda de modas frente a él, donde los vestidos de un maniquí van variando por esta técnica y representando, por ese método, el paso del tiempo.
Así, va avanzando a través del tiempo hasta que nuestro viajero detiene su cronomóvil en un futuro lejanísimo, donde la especie humana he evolucionado a dos estadios distintos, uno los Eloi, seres semi-angelicales que viven en la superficie, y los Morlocks, seres semi-demoníacos que viven en las profundidades. Esta etapa representa todo el resto de la película, con unos Eloi más que sesenteros, y unos Morlocks muy conseguidos. Se nos muestran unas criaturas peludas y albinas, con dientes monstruosos, acostumbradas a vivir lejos de la luz solar. La muerte de uno de los Morlocks, por cierto, se verá en un momento por medio, una vez más, del sistema de stop motion, al acelerar bruscamente el viajero su máquina del tiempo.
Pal dirige todo con sencilla funcionalidad, apoyado en una fotografía apabullante, de colores cálidos. Todo ello apoyado por un reparto breve y poco espectacular pero talentoso, donde destacan actores como el orondo Sebastian Cabot, Alan Young, que nos brinda dos papeles diferentes, y el sólido, enérgico y aguerrido Rod Taylor, en una época en que alcanzó cierto nivel de estrella en el cine de acción.
El resultado, por tanto, es una película sencilla, amable y divertida, muy lejos de la obra literaria que le da origen, pero que por sí misma representa una forma de ver el cine de evasión honesta y grata. Ojala que todas las películas de ciencia ficción de ahora fueran, al menos, tan sinceras como la presente.
En 1961 ganó el Oscar a los mejores efectos especiales.
John Murdoch (Sewell) se despierta una mañana en un extraño hotel, con vagos y terribles recuerdos. Las autoridades por una serie de brutales asesinatos que no sabe si ha cometido. Ha perdido la mayor parte de su memoria. Perseguido por el detective Burnstead (Hurt), Murdoch trata de desenredar la telaraña en que se ha convertido su identidad. A medida que se acerca a la resolución del enigma, se tropieza con un mundo controlado por un grupo de truhanes conocidos colectivamente como Los Extraños. Estos siniestros personajes poseen la habilidad de detener el tiempo y alterar las percepciones de las personas, un proceso conocido como "sintonizar". Con la ayuda del Doctor Schreber (Sutherland), a Murdoch le es posible mantenerse un paso por adelante de sus adversarios mientras lentamente reconstruye el rompecabezas de su pasado, su niñez, su amor por Emma (Connelly), la esposa que le abandonó y tiene la clave de la serie de horrorosos asesinatos de los cuales se le acusa. < Ficha Técnica Título original: Dark City. USA 1998 / Director: Alex Proyas / Productores: Andrew Mason y Alex Proyas / Producción: Mistery Clock prod. Para New Line Cinema. / Guión: Alex Proyas, Lem Dobbs, David S. Goyer, Historia de Alex Proyas / Fotografía: Dariusz Wolski / Diseño de producción: George Liddle y Patrick Tatopoulos / Música: Trevor Jones / Montaje: Dov Hoenig / Efectos visuales: Mara Bryan, Arthur Windus y Andrew Mason / Intérpretes: John Murdoch (Rufus Sewel), Dr. Daniel Schrebel (Kiefer Sutherland), Emma Murdoch (Jennifer Connelly), Frank Bumstead (William Hurt), Sr. Mano (Richard O'Brien), Sr. Libro (Ian Richardson), Walenski (Colin Friels)
Comentarios:
Alex proyas fue también el director de la más que horrible "El Cuervo", por lo que las expectativas tras su estreno eran ínfimas. Todos esperábamos un videoclip de hora y media, aburrido y sin sentido. Pero no, Dark City consigue, aunque estéticamente se asemeja a su predecesora, ir más allá y el resultado es una película original e interesante.
El film comienza con un videoclip de esos a los que ya estamos acostumbrados en el cine actual americano. Pero tras éste la película se oscurece y consigue crear una atmósfera extraña, opresiva, y comienza una narración bien llevada que engancha al espectador. Por supuesto que a lo largo del film hay cientos de referencias, tanto estéticas como narrativas, a un sinfín de películas previas; pero lejos de suponer una canibalización de obras ajenas para provecho propio, el objetivo de Proyas, a juicio del firmante, es el intento de sumergir al espectador en un continuo estado de sensación de dèja vu y de esa manera entroncar psicológicamente al espectador con el protagonista, inmerso en un estado similar. De todas formas, pese a esas referencias que empapan el film -Metrópolis, Blade Runner, Hellraiser, Star Trek, incluso un bodrio como Momo-, ha de decirse que la historia-base es de un parecido más que aparente con un episodio de la etapa nueva de la serie Dimensión desconocida (The New Twilight Zone).
Dark City supone una obra original dentro del canon de la producción estándar hollywoodiense, plagada de atractivas ideas -tanto visuales como argumentales- desarrolladas con habilidad y con momentos absolutamente mágicos. Bien es cierto que, dados los componentes habidos, la película podría haber deparado una obra maestra, lo cual no consigue no por esa estética publicitaria mil veces referenciada -estética que ha devenido en un lenguaje propio, que en sus aspectos negativos está matando al cine a partir de sus propias señas de identidad, pero que podría ser admisible como otro tipo de arte paralelo al ya existente-, sino porque utiliza un punto de vista erróneo, planteando la narración desde la perspectiva del protagonista, para después, sin criterio, involucrarnos en otra línea descriptiva, desvelando conocimientos que no están en posesión del narrador y por tanto quebrando el sentido de la narrativa omnisciente.
Sin embargo, los puntos positivos que sobresalen de esta película son suficientes para valorar la misma, como es la creación de una atmósfera original e inquietante y la utilización de un reparto sorprendente, tan heterogéneo en un inicio como homogéneo en su integración dentro del filme, donde brillan todos y cada uno de sus intérpretes.
El relato fantástico sobre la vida en la luna de H. G. Wells cobra vida en la gran pantalla de la mano del mago de los efectos especiales Ray Harryhausen en esta sorprendente cinta de ciencia-ficción sobre extraterrestres. La película comienza con un equipo de astronautas estadounidenses inmersos en los preparativos de un viaje a la luna. Los astronautas se quedan confundidos y muy intrigados por un hombre que asegura que él, su novia y un científico viajaron a la luna 65 años antes y fueron atacados por los selenitas, unas criaturas extrañas mitad hombre, mitad hormiga que viven en enormes cavernas de cristal.
Ficha Técnica:
Título original: The first men in the moon / Nacionalidad: Reino Unido / Año: 1964 /Género : Ciencia-Ficcion / Formato: Color / Duración: 104 min. / Director: Nathan Juran / Guión: Nigel Kneale, Jan Red, basado en la novela de H.G. Wells / Fotografía: Wilkie Cooper / Música: Laurie Johnson / Criaturas: Ray Harryhausen /Producción: Ray Harryhausen, Charles H. Sehneer / Reparto: Edward Judd (Arnold Bedford), Martha Hyer (Kate Callender), Lionel Jeffries (J.Carvor), Miles Malleson, Norman Bird.
Comentario:
Película de los sesenta que se basa en la obra de H.G. Wells que ya había sido llevada al cine (mudo) por el genial pionero Georges Méliès en la famosa "Le voyage dans la lune" de 1902.Explica como a finales del S.XIX, dos hombres y una mujer de la Inglaterra victoriana llegan a la luna gracias a una cápsula impulsada por cavorita, una sustancia capaz de vencer la gravedad inventada por el excéntrico dr. Cavor, que es uno de los tripulantes. Le acompañan su socio Arnold Bedford, un caradura hombre de negocios que busca el posible beneficio económico y la novia de éste, Kate Callender.En la luna se encontrarán con los selenitas, una civilización de insectors inteligentes que los capturarán. Las actitudes frente a los selenitas enfrentarán al conciliador Cavor y al impulsivo (e intolerante) Bedford.
Para apreciar la película tiene que mirarse con los ojos de la época en que se hizo, porque hoy los decorados nos pueden parecer muy de cartón piedra y la caracterización de los selenitas unos tipos con ridículos disfraces de abejorro. Lo mejor son las criaturas del mago de la stop-motion Ray Harryhausen, aunque tienen una importancia algo anécdotica en el film, por lo que se considera una obra menor en su carrera. Aún así, su magia está presente en las orugas gigantes o una de las castas de selenitas animadas gracias a la Dynamation que él patentó.
La película recuerda al cine de invasiones americano de los cincuenta, mezclado con el toque victoriano de cintas como ""20.000 leguas de viaje submarino", "Viaje al centro de la tierra", basadas en obras de Verne, o la genial "El tiempo en sus manos" que adapta a Wells. El mismo director, Nathan Juran, era un experto en aventuras fantásticas como "Simbad y la princesa" (también con Harryhausen), "Jack y el gigante asesino" o "El ataque de la mujer de 50 pies".
"La gran sorpresa" también tiene una importante parte cómica, sobretodo en la primera parte desarrollada en la tierra gracias al hiperactivo dr. Cavor.
Hay que destacar que en las labores de guionista encontramos a Nigel Kneale, el creador del dr. Quatermass.
Atención al final, cogido de otra famosa novela de H.G. Wells.
En 1973, una nave espacial llega a Marte para averiguar qué aconteció con una expedición anterior: sólo hallan al capitán, y el resto de la dotación ha desaparecido. Acusado de matar a sus compañeros, el hombre es apresado y conducido de regreso a la Tierra. Pero antes de despegar de Marte, una criatura se cuela en el interior de la nave y, a lo largo del viaje, comienza a diezmar a la tripulación…
Ficha Técnica:
Director: Edward L. Cahn / Productor: Edward Small, Robert E. Kent para Vogue Pictures / Guión: Jerome Bixby / Fotografía: Kenneth Peach / Música: Paul Sawtell, Bert Shefter / Montaje: Grant Whytock / Efectos especiales: Paul Blaisdell (criatura) / Intérpretes: Marshall Thompson (coronel Edward Carruthers), Shawn Smith [Shirley Patterson] (Ann Anderson), Kim Spalding (coronel Van Heusen), Ann Doran (doctora Mary Royce), Dabbs Greer (Eric Royce), Paul Langton (teniente James Calder), Robert Bice (mayor John Purdue), Richard Benedict (Bob Finelli), Richard Hervey (Gino Finelli), Thom Carney (Joe Keinholz), Ray Corrigan ("It") / Nacionalidad y año: USA 1958 / Duración y datos técnicos: 69 min. b/n.
Comentario:
Todos los libros de cine citan a esta película como una de las más claras y diáfanas influencias para Alien, el octavo pasajero (Alien, 1979) de Ridley Scott -la otra influencia cinematográfica suele ser Terror en el espacio/Terrore nello spazio (1965), de Mario Bava-.
Cuando se abordó la presente producción resulta evidente qué otra fuente estaba en mente de sus responsables: El enigma… de otro mundo (The Thing… from another World, 1951), de Christian Nyby y Howard Hawks. En este caso, a la claustrofobia de ambientación que suponía una base en el Polo Norte se reemplaza con la muy superior que constituye una nave espacial vagando en la inmensidad del espacio. Este cambio de escenario, por supuesto, supone un cambio en la forma de desarrollar la historia, los trucos ambientales y narrativos…, y las soluciones que le aporta el guionista fueron muy tenidas en cuenta por los responsables del libreto del film de Ridley Scott, a tal punto que más que de influencia cabe casi citar la palabra "plagio". Bien es cierto que la presente es una producción pobre, y que Alien supera a esta en cualidades intrínsecas, pero no es menos cierto la base evidente que supone el presente trabajo, que debiera al menos haberse citado en los créditos fílmicos de la segunda (las influencias de Terror en el espacio, si bien evidentes, son mucho menos abundantes y acusadas).
Al tratarse de una producción de serie B, la falta de medios ha de suplirse por imaginación y sugerencia. Otras películas de la época fallaban al cubrir esas limitaciones con una interminable verborrea -con diálogos no precisamente propios de un Mankiewicz- y unas escasas escenas de acción. En este caso no sucede así: el film es conciso, breve y directo; no hay tiempo para el aburrimiento. Edward L. Cahn, director con pésima fama, desarrolla la narración por medio de la creación de atmósferas, enseñando poco al monstruo -con todo, de superior factura a lo habitual en la época-, ocultándolo mediante contraluces, gases e iluminación tenue. Ello consigue que el film sea un vibrante y divertido ejercicio de estilo, con cierto tono terrorífico muy bien conseguido en los acechos continuos de la criatura a los viajeros de la nave. Así, cabe resaltar un magistral momento en el cual uno de los tripulantes va en busca de una víctima por el tubo de aireación de la nave y la encuentra agonizante y con una expresión demacrada, de inmensas ojeras, para verse atacado por el monstruo que acecha en algún lugar de los corredores.
En suma: Alien es una obra maestra de la temática; este precedente, sin alcanzar tan altos logros, es una buena -realmente buena- película de género per se que, además, tiene el mérito de haber servido de origen a uno de los clásicos modernos.
Los extraterrestres pretenden invadir la Tierra, y para ello hacen uso del Plan Nueve: los muertos son resucitados, salen de sus tumbas y aterrorizan a la población.
Ficha Técnica:
Director/guión/productor/montaje: Edward D. Wood Jr. para D.C.A. / Productor ejecutivo: J. Edwards Reynolds / Productores asociados: Hugh Thomas, Charles Burg / Fotografía: William C. Thompson / Música: Emil Ascher, Ronald Binge, Bruce Campbell... / Efectos especiales: Charles Duncan / Intérpretes: Tor Johnson (inspector Dan Clay), Gregory Walcott (Jeff Trent), Mona McKinnon (Paula Trent), Duke Moore (teniente John Harper), Paul Marco (Kelton), Bela Lugosi (zombie), Tom Mason (doble de Lugosi), Vampira (Vampira), Carl Anthony (agente Larry), Conrad Brooks (agente Jamie), Lyle Talbot (general Roberts), Dudley Manlove, Joanna Lee, John Beckinridge, Criswell, David DeMering, Ed Wood... / Nacionalidad y año: Estados Unidos 1956 / Duración y datos técnicos: B/N 1.37:1.
Comentario:
No podíamos olvidar en este pequeño blog del film que da título al mismo. Una pequeña aberración para los más osados. Descojone asegurado, se los juro amigos.
Plan 9 from Outer Space está considerada como la “peor película de la historia del cine”. Y se ha hecho famosa por poseer dicho título, además de por el film "Ed Wood" de Tim Burton, que daba a conocer al director. Ciertamente no se trata de una buena película, ya que existen infinidad de fallos que pueden provocar en el espectador una carcajada estruendosa o el llevarse las manos a la cabeza, o ambas cosas. Platillos volantes con un descarado hilo que los sostiene, decorados de carton piedra (evidentes) o sumamente pobres (a destacar la cabina del avión o el mismísimo platillo), fallos de montaje (que en una misma escena sea de día o de noche), un guón infumable y escaso, unas actuaciones deleznables,... La lista es larga. Y por todo ello el resultado final es abominable... Pero entrañable. Es de esas películas que puedes ver por mera diversión o para partirte la caja de la propia película. Se recomienda visionar con "amiguetes".
Pero claro, Ed Wood no destaca por su filmografía. Éste es el tercer film que Wood dedicó al cine fantástico y de terror, tras "La novia del monstruo", ("Bride of the Monster", 1955), con Bela Lugosi como protagonista, y "Night of the Ghouls" (1959), que es la secuela de dicho film y en la que se puede ver a Criswell, el vidente que predijo la muerte de Kennedy y momentos memorables como cadáveres que son esqueletos de plástico, la aparición de un demonio que es un hombre de color con un salacot, .... Ambos filmes también son destacables por su mediocridad. En "Plan 9 from outer space Wood se reúne de nuevo, con su equipo de siempre, y todo el mundo parece tomarse el trabajo con absoluta seriedad, creyendo que están haciendo algo que no puede sino deparar la risa del público; aunque, de hecho, esa solemnidad ya citada con que es realizado todo evita el seguimiento gozoso de los resultados, confiere cierto agarrotamiento al conjunto e impide la sana diversión que sería de desear.
Con todo, hay momentos con cierta fuerza, como pueden ser los instantes acontecidos en el cementerio, con los resucitados Tor Johnson, Vampira y Tom Mason vagando por el lugar. Y olvidemos clementemente los torpes insertos de los planos que años atrás Wood rodó con Bela Lugosi (apenas 5 minutos), algunos de los cuales repite varias veces, y que aprovecha aquí, cual buitre, para atraer público a su producción. En definitivas cuentas, "Plan 9" fue escrito en menos de dos semanas, usando metraje sobrante en estudios de otras películas. Con un presupuesto inferior a 6000 dólares, y con un Bela Lugosi que aparece en eel film a pesar de haber fallecido tres años atrás. Un bodrio sin piés ni cabeza que en su momento difícilmente consiguió un distribuidor y que, no dando beneficios, fue retirada rápidamente de los teatros y salas donde se estrenó.