La criatura de la Laguna Negra ha sido capturada y es enviada a un acuario en la Florida para su estudio. Clete Ferguson y su novia Helen Dobson se encargan de las pruebas realizadas al hombre anfibio. Pero la criatura se escapa y y se lanza a acosar a Helen, terminando por raptarla. Ahora Clete y las fuerzas del orden deberán seguir desesperadamente el rastro del monstruo para rescatar a la chica.
Ficha Técnica
Director: Jack Arnold / Productor: William Alland para Universal / Guión: Martin Berkeley, según una historia de William Alland / Fotografía: Charles S. Welbourne / Música: Herman Stein Y William Lava / Efectos especiales: Charles Baker, Fred Knoth, Tim Baar, Bud Westmore / Montaje: Paul Weatherwax / Intérpretes: John Agar (Profesor Clete Ferguson), Lori Nelson (Helen Dobson), John Bromfield (Joe Hayes), Nestor Paiva (Capitán Lucas), Grandon Rhodes (Jackson Foster), Dave Willock (Lou Gibson), Robert Williams (George Johnson), Charles Cane (Capitán de Policía), Loretta Agar (mujer en barco), Ricou Browning (la criatura, en el agua), Tom Hennesy (la criatura, en tierra), Diane DeLaire (Miss Abbott), Clint Eastwood (Jennings, Técnico de laboratorio) ... / Nacionalidad y año: USA 1955 / Duración y datos técnicos: 82 min. B/N 3D 2.00 : 1 (V.O.S.E.)
Comentario
“Revenge Of The Creature” fue la segunda de la trilogía de películas iniciada con “The Creature from the Black Lagoon” (1954). Una trilogía única entre los ciclos de cine, especialmente los dedicados a los monstruos, ya que cada nueva entrega amplía la idea básica inicial en lugar de simplemente repetir la fórmula de la criatura original. Todos estamos acostumbrados a las repetitivas secuelas con un argumento idéntico a las anteriores donde sólo varían los “teenagers” o universitarios protagonistas que van a ser despedazados por el psicópata/monstruo de turno. “The Creature from the Black Lagoon” era una película simple pero eficaz que narraba las desventuras de un grupo de científicos que llegaban a una laguna en la selva donde eran acosadas por un monstruo. “Revenge of the Creature” desarrolla la trama ofreciéndonos un cambio: esta vez el hombre es el que acosa a la criatura para llevarla a la civilización con el objeto de ser expuesta y estudiada. La tercera parte, “The Creature Walks Among Us” dará una vuelta de tuerca y entrará audazmente hacia otros extraños derroteros, con unos científicos tratando de modificar quirúrgicamente a la criatura para que respire como los mamíferos. Aunque muy apreciada por los fans del género, temáticamente “Revenge of the Creature” es la menos interesante de la trilogía. Ciertamente, el director Jack Arnold hace un trabajo más que digno, consiguiendo reflejar lo patético de la existencia de la criatura cuando está en cautividad (pasa hambre, es torturado, encadenado,…) y sus sentimientos (evidentemente no correspondidos) hacia Lori Nelson. Una de las escenas más sobresalientes del film es cuando el monstruo observa a Lori Nelson y a John Agar a través del cristal. Unos instantes en los que se puede percibir lo que el monstruo siente (rabia, odio, amor,…). Escena que luego queda ensombrencida por la media hora final donde nuestro branquial amigo se convierte en un acechador súper celoso. Es esa parte final la que convierte este film en uno más de los que poblaban los cines a lo largo de los años 50. Porque en el agua, “the creature” es ágil, armoniosa, elegante,… Pero al llegar a la tierra se transforma, lo siento Jack, en un pato mareado. Como la primera, ésta fue rodada en 3D. De ahí muchos de los planos que salpican el film. Especialmente aquellos en los que el ex-olímpico Ricou Browning (la criatura) nos demuestra sus dotes natatorias bajo el agua. Hay que añadir que en este film aparece por primera vez ante las pantallas de los cines el magistral actor/director: Clint Eastwood, con un breve papel cómico como técnico de laboratorio que pierde un ratón. En definitivas cuentas, un buen film que entretiene, con una criatura muy conseguida (porque el traje es brutal) y una historia que, aunque floja, se deja ver. En la tercera entrega de la serie será al revés: una idea interesante que se queda en...nada. Plan 9 te invita al acuario.
Una expedición parte hacia el Amazonas con el fin de dar con los restos fósiles de una criatura de la cual una parte ha sido hallada. Una vez allí, se descubre que el ser, un ente mitad anfibio mitad humanoide, aún vive, y que la chica de la partida no le resulta precisamente indiferente...
Ficha Técnica
Director: Jack Arnold [y James C. Havens] / Productor: William Alland para Universal / Guión: Harry Essex y Arthur Ross [y Jack Arnold], según un argumento de Maurice Zimm / Fotografía: William E. Snyder, James C. Havens y Charles S. Welbourne / Música: Herman Stein, Henry Mancini, Hans J. Salter, Robert Emmett Dolan y Milton Rosen / Efectos especiales: Charles Baker, Fred Knoth, Tim Baar, Bud Westmore / Montaje: Ted J. Kent / Intérpretes: Richard Carlson (David Reed), Julia Adams (Kay Lawrence), Richard Denning (Mark Williams), Antonio Moreno (Carl Maia), Néstor Paiva (Lucas), Whit Bissell (Edwin Thompson), Ben Chapman (criatura fuera del agua), Ricou Browning (criatura dentro del agua), Henry Escalante (Chico), Bernie Gozier (Zee), Sydney Mason, Perry López... / Nacionalidad y año: USA 1954 / Duración y datos técnicos: 76 min. B/N 3D 1.38:1.
Comentario
Sin ser, en realidad, tan encomiable como la magnífica “El Increíble Hombre Menguante” (1957) y sin contener imágenes de impacto como las de “It Came From Outer Space” (1953) o “Tarántula” (1955), “La Mujer y El Monstruo” ha pasado por ser la película más celebrada del hoy idolatrado Jack Arnold. Segura fuente de inspiración tanto de grandes obras, “Tiburón” (1975), como de films comerciales carentes de toda seriedad, “Humanoides del Abismo” (1980), “la Mujer y el Monstruo” comienza cuando una extraña criatura anfibia (un memorable diseño de Bud Westmore y Jack Keven) irrumpe en el seno de una expedición de comportamiento harto antropológico. El ser (interpretado bajo el agua por el campeón olímpico Ricou Browning y sobre el suelo por Ben Chapman), que previamente es atacado por la expedición, se enfurece, mata a algún expedicionario y se enamora perdidamente de Julia .Adams, cuyo magnífico bañador de una pieza pudo contemplarse originariamente en sugerente 3-D. A pesar de lo nimio del argumento, Arnold hizo de “la Mujer y El Monstruo” una apreciable película gracias a su dominio de la atmósfera y a la concisa utilización de los mínimos elementos dramáticos disponibles: unos pocos personajes, un par de decorados... Con clara voluntad de Imprimir su estilo al film y con la intención de contar su historia, Arnold adoptó un punto de vista personal, un transcurrir dramático en el que las apariciones del monstruo tan pronto son sugeridas, como repentinamente explícitas y grotescas. La criatura, aunque represente la fisicidad del ancestral miedo humano al agua, no es el malvado, sino una víctima con la que el espectador se Identifica. El buen funcionamiento taquillero de “La mujer y el monstruo” obligó a AmoId a emprender el rodaje de una continuación, “Revenge of the Creature” en 1955 (muy pronto en Plan 9), también realizada en 3-D y de inferiores resultados. Una nueva expedición viaja hasta la laguna Negra para capturar a la criatura. Después de acabar la misión con éxito, los captores llevan al anfibio a un acuario de Florida, donde John Agar y Lori Nelson, ictiólogos, se disponen a estudiarlo. Pero es la criatura la que decide estudiar a Lori Nelson, ya que se ha enamorado perdidamente de ella. El ser escamoso rapta a la bella ictióloga y algunos hombres la emprenden a balazos con él. Hastiado e incomprendido, la bestia vuelve al océano. Pero no por mucho tiempo; sólo un año después, la Universal encargaría a John Sherwood la realización de “The Creature Walk Among Us” (1956), la tercera (y la peor) de las entregas. En definitivas cuentas, una de las grandes del cine de ciencia-ficción, terror, fantástico de los años 50. “Plan 9” te invita a nadar en la “laguna negra”
Una profecía ancestral de Okinawa predice que un monstruo aparecerá a destruir el mundo pero será detenido por dos criaturas colosales. El hallazgo de una estatua en las cavernas de Okinawa indican que se trata de la llave para llamar a King Caesar, el guardián de la zona, y el único que puede detener la oleada de destrucción provocada por el recientemente aparecido Godzilla. Las señales de la profecía parecen cumplirse, pero un grupo de científicos comienza a descubrir pistas que indican que nada es lo que parece. Y ello se confirma cuando el verdadero Godzilla aparece en escena, desintegrando el camuflaje de la criatura que destruye las ciudades, y revelando ser un sosías robótico. Es MechaGodzilla, un ser cibernético construido por la raza alienígena del tercer planeta del Agujero Negro, que ha llegado a la Tierra con pretensiones de invadirla. Godzilla no puede derrotar al robot, y la única esperanza radica en lograr activar la llave que despertará a King Caesar, el mitológico guardián de Okinawa.
Ficha Técnica
Director: Jun Fukuda / Productor: Tomoyuki Tanaka / Guión: Jun Fukuda & Hiroyasai Yamamura / Fotografía: Yuzuru Aizawa / Montaje: Michiko Ikeda / Música: Masaru Satô / Efectos especiales: Teruyoshi Nakano / Intérpretes: Masaaki Daimon (Keisuke Shimizu), Kazuya Aoyama (Masahiko Shimizu), Reiko Tajima(Saeko Kaneshiro), Akihiko Hirata (Profesor Hideto Miyajima), Hiromi Matsushita (Ikuko Miyajima), Hiroshi Koizumi (Profesor Wagura), Masao Imafuku (Tengan Kunito), Beru-Bera Lin (Nami Kunito), Shin Kishida (Agente de la Interpol Nanbara), Goro Mutsumi (Líder Supremo Extraterrestre Kuronuma), Daigo Kusano (Yanagawa, Agente Alien 1), Takayasu Torii (Agente de la Interpol Tamura), Kenji Sahara (Capitán de Barco), Isao Zushi (Godzilla), Ise Mori (Mechagodzilla),... / Nacionalidad y año: Japón 1974 / Duración y datos técnicos: 84 min. Color. 2.35 : 1 (Doblada al Español)
Comentario
La sci fi japonesa le debe mucho a "Godzilla". Desde 1954 disparó un boom del género fantástico que continúa hasta nuestros días. Desde "AstroBoy" a los "Power Rangers", desde "Ultraman" a "Gamera", todos tienen una deuda de gratitud con el gigante verde. No sólo detectó un mercado altamente rentable, sino que potenció a todo el género de la ciencia ficción. Muchos códigos visuales y narrativos del manga, del animé, y de otros filmes de fantasía han bebido de las aguas del manantial que abrió Godzilla con el paso de los años. En un principio "Godzilla" era un personaje de pesadilla. Pero esa imagen sólo duró una película (el original de 1954), y pronto la Toho vió que el personaje daba para más. Como ya no podían matarlo al final de cada film, se decidió mandarlo a pelear en contra de otros monstruos. Sorprendentemente el fenómeno "Godzilla" pasó de su fecha de vencimiento (lo que los americanos conocen como la saga de los monstruos atómicos se extinguiría antes de mediados de los 60), y continuó con su vigencia, aunque no sin altibajos. Lo que hicieron productores y directores fue ir probando fórmulas sobre un terreno desconocido (nunca antes un monstruo se había convertido en figura de culto y había tenido tantos filmes seguidos). De espectáculo adulto pasó a fantasía adolescente, y después a show infantil. Para mediados de los setentas el género Godzilla se había empeñado en crear nuevas mitologías, y prácticamente se estancaría en una fórmula que creó Jun Fukuda: la de los aliens que quieren dominar la Tierra y traen su propia mascota espacial (o un artefacto capaz de desatar a los monstruos terrestres). Todos los monstruos memorables de la saga fueron creados en ese período. Los 80 traerían una especie de masivas remakes, y el milenio se asomaría con directores que mamaron (y amaron) al personaje desde su infancia, y le darían un enfoque mucho más serio y profesional. A decir verdad, con el milenio lo que hizo Godzilla fue salir del ghetto infantil y aproximarse a los niveles adolescentes del manga de calidad. Aunque el problema del último Godzilla, es que el género de la sci fi japonesa ya le había pasado por encima, y los adolescentes prefieren obras mucho más acabadas en cuanto a efectos y argumento como los animes del estilo "Akira" o "Ghost in the Shell". Pero a mitad de camino, en medio de todas esas pruebas y cambios, está la etapa de Jun Fukuda. Fukuda fue el director sucesor de Inoshiro Honda en los 70, y quien llevó a la serie a un estado deplorable en el aspecto creativo. Posiblemente parte de la responsabilidad le corresponda a la Toho, que fue descendiendo la cantidad de presupuesto a niveles risibles, obligando a Fukuda a reciclar desde trajes que se caían a pedazos hasta escenas completas de filmes anteriores. Los choques con Gigan y Megalon son prueba cabal de producciones baratísimas. Además Fukuda establecería otra de las reglas del género, que la llamaré la gran trama idiota de relleno. Los personajes van y vienen durante una hora, haciendo tiempo, diciendo tonterías, cometiendo gags estúpidos, hasta llegar a la media hora final donde recién aparecen los monstruos y los efectos especiales.
Para 1974 las recaudaciones no eran buenas, y la Toho decidió poner más carne en el asador. En "Godzilla vs MechaGodzilla" se nota, ya que hay generosas tomas panorámicas, y un mayor despliegue de producción. El guión está algo más cuidado, y por lo menos los creativos le ponen algo de empeño. Ahora el némesis es el legendario MechaGodzilla, (su primera aparición en la saga, y después volvería en tres ocasiones más, aunque con orígenes diferentes, a veces como robot creado por los alienígenas, otras veces como máquina creada por el hombre, como en "Godzilla: Tokio SOS") lo cual es mejor que la mayoría de los patéticos monstruos de las películas anteriores. La idea del doble robótico no es nueva (en el anterior experimento de la Toho "King Kong Escapes" (1967), el simio enorme debía combatir a su clon robot), pero tratándose de Godzilla tiene otro gusto. En general todos los antagonistas de Godzilla hasta esa fecha han resultado bastante tristes, sin la flexibilidad ni la letalidad del monstruo verde. Aquí es un enfrentamiento entre pares. El problema del film es que no se queda con Godzilla y su hermano mecánico. Hay humanos trabajando de actores en una trama absurda. Es cierto que el guión intenta poner ganas (podría ser interesante el tema de que la defensa del Japón dependa del llamado a un monstruo mitológico... algo reciclado de Mothra), y por momentos parece serio, pero hay escenas que superan el delirio. Desde el descubrimiento del "titanio espacial" (sic) hasta la raza de monos que quiere invadir la Tierra y provienen de un "Agujero Negro" (nuevamente sic), siguiendo por los malos maquillajes, las pésimas peleas (es increíble que con todo el expertise de los japoneses en el cine de artes marciales Fukuda no pueda filmar un combate cuerpo a cuerpo como la gente), y toda una galería de delirios sin sentido, desde pipas que destruyen artefactos electrónicos hasta "King Caesar", un gigantesco caniche que se ve horriblemente ridículo. Es un film relativamente mejor que el resto de los Fukuda, pero aún para los estándares de delirio de la saga es incoherente. Como es habitual con las películas de Fukuda, tiene graves problemas de tono. Si la trama suena disparatada, bien podría ser una película infantil, pero Fukuda se empecina en mostrar sangre (como hizo en "Godzilla vs Gigan"), aquí con Anguirus con la mandíbula partida por el robot, o Godzilla sangrando por la yugular. Por otro lado, toda la cacería de la estatua que sirve para llamar al caniche gigante es por momentos muy seria, con largas pausas y algunos momentos de tensión, que para un chico debe resultar descomunalmente aburrido. Si uno piensa en lo que vendría después (desde "Godzilla 1985" a "Godzilla 2000", "Final Wars" u otros títulos de la saga Millenium), los guiones de Godzilla siempre son absurdos pero dependen mucho del director para que resulten digeribles. Lo que pasa aquí no difere enormemente de lo que pasa en 2000 o en Final Wars, pero resulta mucho más creíble y disfrutable esos filmes que cualquiera de los de Fukuda, a pesar de tocar los mismos temas. Por suerte Fukuda se despide aquí de la serie, e Inoshiro Honda regresaría una vez más para cerrar la etapa Showa con "El Terror de MechaGodzilla" (1976), abriendo una pausa de 8 años hasta la muy buena "Godzilla 1985".
1848. En un pueblecito del Medio Oeste americano nada sucede, hasta que un día de la montaña cercana comienza a manar un resplandor rojizo y surge una voz atronadora proclamando citas bíblicas. Un agente del gobierno contrata el servicio de dos inventores, que han desarrollado un globo, para sobrevolar el monte e investigar; les acompaña una muchacha, hija de uno de los estudiosos y prometida del otro. Algo les dispara y caen, y cuando recuperan el sentido están en el Albatros, un revolucionario ingenio volador…
Ficha Técnica
Director: William Witney / Productor: James H. Nicholson, Anthony Carras para Alta Vista/AIP / Productor ejecutivo: Samuel Z. Arkoff / Guión: Richard Matheson, según las novelas "Maitre du monde" y Robur el conquistador (Robur le conquèrant) de Jules Verne / Fotografía: Gilbert Warrenton / Música: Les Baxter; canción: Les Baxter, jenny Addelson / Montaje: Anthony Carras / Diseño de producción/Dirección artística: Daniel Haller / Efectos especiales: Tim Barr, Wah Chang, Gene Warren, Jim Danforth, Ray Mercer / Intérpretes: Vincent Price (Robur, el conquistador), Charles Bronson (John Strock), Henry Hull (Prudent), Mary Webster (Dorothy Prudent), David Frankham (Philip Evans), Richard Harrison (Alistair), Vito Scotti (Topage, el cocinero), Wally Campo (Turner), Steve Masino, Ken Terrell, Peter Besbas… / Nacionalidad y año: USA 1961 / Duración y datos técnicos: 104/99/95 min. color 2.35:1. (Dúal Español/Inglés)
Comentario
Adaptación de la novela homónima de Julio Verne (con elementos, también, de la precedente “robar, el conquistador”), esta versión aérea de “20.000 leguas de viaje submarino” contó con un histriónico Vincent Price como Robar, Capitán Nemo de una imposible aeronave que pretende destruir el planeta si los gobiernos no se comprometen a destruir todas sus armas. “El amo del mundo” es la única incursión de la American International en el macrouniverso narrativo de Julio Verne. Pese a conservar los frescos desmanes característicos de los productos AIP (Charles Bronson es un agente del gobierno en extremo solazoso, Henry Hull interpreta a un increíble fabricante de armas prisionero de Robur por un motivo que nadie intuye) se hace evidente con su visión que “El amo del mundo” gozó de un presupuesto sensiblemente superior al de muchas otras películas con las que compartía catálogo, sin que ello supusiera mejora alguna en el resultado artístico final. Antes al contrario. El ocasionalmente genial Richard Matheson desarrolló para esta película uno de sus guiones más pobres: tras haber diseccionado con acierto pasmoso la esencia de Poe y haberla hecho cónyuge ideal de la poesía cormaniana para verter al cine “El hundimiento de la Casa Usher” (1960) Matheson fue incapaz de captar las bondades de Verne y se limitó a cargar las tintas en la caricatura del megalómano Robur. Un Vincent Price desganado ofició de Robur ciñéndose al férreo y arquetípico patrón diseñado por el escritor eliminando todo lo que de instintivo solía añadir a sus películas. El Price de “El amo del mundo” es mucho menos Price que el de los films de Corman. William Witney, que en los años cuarenta había participado activamente en la creación de uno de los mejores seriales de superhéroes jamás realizado: “Las aventuras del capitán Maravillas” (1941), actuó en esta película como el tímido manufacturero que era, intentando fabricar algo más de hora y media de cine lo más divertido posible. Entretenida. Aventuras por el aire en “Plan 9”.
Un científico de California lleva un tiempo enviando transmisiones de radio a Marte y, un día, al fin, recibe respuesta. Las comunicaciones posteriores sobre el modo de vida en el planeta rojo conmocionan a la Tierra de tal modo que ocasiona una crisis energética, llevando al paro a miles de trabajadores.
Ficha Técnica
Director: Harry Horner / Productores: Donald Hyde, Anthony Veiller para United Artists/Melaby Pictures Corp. / Productor ejecutivo: / Guión: Anthony Veiller, John L. Balderston, según la obra teatral Red Planet de J. L. Balderston, John Hoare / Fotografía: Joseph F. Biroc / Música: Mahlon Merrick / Montaje: Francis D. Lyon / Intérpretes: Peter Graves (Dr. Chris Cronyn), Andrea King (Linda Cronyn), Herbert Berghof (Dr. Franz Calder), Walter Sande (almirante Bill Carey), Marvin Miller (Arjenian), Willis Bouchey (presidente), Morris Ankrum (Secretario de Defensa Sparks), Orley Lindgren (Stewart Cronyn), Bayard Veiller, Vince Barnett, Claude Dunkin, Tom Keene, Bill Kennedy, Grace Leonard, Lewis Martin, House Peters Jr. / Nacionalidad y año: Estados Unidos 1952 / Duración y datos técnicos: 87' B/N 1.37:1. (V.O.S.E.)
Comentario
Nos encontramos con una película de ciencia ficción atípica que en realidad, es un panfleto anti-comunista y pro-cristiano de esos que gusta mucho hacer a los americanos. Una rareza que a pesar de supurar propaganda y doctrina pura y dura, por sus características intrínsecas merece cierta atención, que puede irritar al espectador demasiado serio, pero que vista con sentido del humor puede suponer un entretenimiento menor pero entrañable, amén de poder presenciar una cinta de ciencia-ficción de postulados introspectivos, e incluso puede resultar aleccionadora para ver cómo era el pensamiento norteamericano del momento, tampoco demasiado distinto a como lo es ahora, seamos sinceros. Nos encontraremos con comunistas extremadamente malos, americanos muy buenos y una fe (la cristiana) que nos proporciona, luz y esperanza. Si vas a verla no leas esto, porque te cuento la película: Ejemplo del más obvio cine de propaganda anticomunista, “Red Planet Mars” comienza cuando un matrimonio de científicos (Peter Graves y Andrea King) detectan una serie de transmisiones televisivas procedentes de Marte. El Planeta Rojo, en los didácticos mensajes, es descrito como un lugar idílico en el que no existen desigualdades ni injusticias, gobernado por algo parecido a una deidad. La propaganda marciana, evidentemente, no agrada en exceso a los gobiernos de la Tierra. Después de esta hilarante introducción, todo se vuelve insensato: los mensajes resultan estar emitidos por un científico ex nazi, algo loco, que pretende acabar con el capitalismo. Pero la cosa no acaba ahí: los marcianos emiten, ahora de verdad, un mensaje en el que anuncian que la vida en Marte es realmente agradable y que la única autoridad ante la que los marcianos responden es el mismo Dios. Paralelamente, el gobierno comunista de Rusia es derrocado por una horda de fundamentalistas religiosos. Anti comunismo demente y fantasía delirante nunca habrán hecho mejor pareja.
En la británica isla de Fara se están alcanzando máximos de temperaturas, mientras el resto del país está en pleno invierno. Debido al elevado calor, las líneas de teléfono no funcionan, los aparatos eléctricos estallan y la conducta de la gente se ve afectada. Pero lo que en un principio parece ser obra del clima, en realidad es fruto de una invasión extraterrestre, la cual ha elegido la isla de Fara como campo de pruebas de una ocupación...
Ficha Técnica
Director: Terence Fisher / Productor: Tom Blakeley para Planet Film Prod. / Productor asociado: Ronald Liles / Guión: Ronald Liles, con diálogos adicionales de Jane Baker y Pip Baker, basado en la novela homónima de John Lymington / Fotografía: Reginald H. Wyer / Música: Malcolm Lockyer / Montaje: Rod Nelson-Keys / Efectos especiales: Martin Gutteridge / Intérpretes: Christopher Lee (Godfrey Hanson), Patrick Allen (Jeff Callum), Peter Cushing (Dr. Vernon Stone), Jane Merrow (Angela Roberts), Sarah Lawson (Frankie Callum), William Lucas, Kenneth Cope, Percy Herbert, Thomas Heathcote, Anna Turner… / Nacionalidad y año: Reino Unido 1967 / Duración y datos técnicos: 94 min. color 1.66:1. (Dúal Español/Inglés)
Comentario
“Night of the Big Heat” es el segundo de los films de ciencia ficción que Terence Fisher rodó para Planet Films y el último de una trilogía (completada con “SOS, el mundo en peligro”, en 1967, y el primer título en Planet Films, y “Earth Dies Screaming”, 1964) rodada para Lippert Films) cuyo material dramático esencial era, tratado siempre de forma simjlar, la amenaza de distintas hordas de seres letales, ora extraterrestres, ora mutantes. En esta ocasión, los seres son protoplasmas alienígenas (como manda la novela “Night of the Big Heat”, de John Lymington, en la que está basada la película), que provocan una ola de calor de tanta intensidad que varios ciudadanos mueren abrasados. Chistopher Lee y Peter Cushing, como en los otros films del ciclo, luchan contra la amenaza, pero poco pueden hacer. Fisher, como siempre: atmosférico, comedido pero poético, superó las deficiencias del guión y realizó una sugerente película, que resulta entretenida aun siendo la peor de la trilogía. Ya que la historia oscila entre la invasión alienígena y la presencia de un triángulo amoroso, siendo éste, quizás, más importante en la trama que el que unos protoplasmas invadan tu pueblo. Llegando a parecer más un melodrama insulso y descafeinado, que una película del género. No estuvo tan fino como siempre el amigo Fischer. Pero aun así, se deja ver con gusto. Es entretenida. ¡Y cómo suda todo el mundo! Decir que la historia recuerda (especialmente el final) a “la Guerra de los Mundos” (1953), de Byron Haskin. Cuando la veáis lo comprenderéis.
Una batalla más allá del tiempo y del espacio. Entretenida historia de ciencia ficción, que, inspirada en el argumento de "Los siete Magníficos", sitúa la acción en espacios interestelares. Un planeta lejano llamado Akir, colonizado por pacíficos habitantes, sufre las amenazas de un implacable conquistador, Sador, que posee el arma más sofisticada de todo el universo: un convertidor estelar, capaz de destruir cualquier planeta. Shad, emisario de Akir, es enviado al espacio exterior para tratar de reclutar a un grupo de soldados intergalácticos que planten cara al malvado Sador.
Ficha Técnica
Director: Jimmy T. Murakami / Productor: Ed Carlin, para New World. / Guión: John Sayles / Fotografía: Daniel Lacambre / Música: James Horner / Montaje: Allan Holzman / Intérpretes: Richard Thomas (Shad), Robert Vaughn (Gelt), John Saxon (Sador), George Peppard (Cowboy), Darlanne Fluegel (Nanelia), Sybil Danning (Saint-Exmin), Sam Jaffe (Dr. Hephaestus), Jeff Corey (Zed), Morgan Woodward (Caimán), Marta Kristen (Lux), Earl Boen (Nestor 1), John D. Gowans (Nestor 2), Steve Davis (Quopeg), Lawrence Steven Meyers (Kelvin 1), Lara Cody (Kelvin 2), Lynn Carlin (Nell (voz)),... / Nacionalidad y año: Estados Unidos 1980 / Duración y datos técnicos: 104 min. color 1.85 : 1.
Comentario
Con un presupuesto de 5 millones de dólares, esta película ha sido la producción más cara abordada por la New World de Roger Corman hasta el momento. Al parecer, cuando el prestigioso John Dykstra pidió 2 millones de dólares a Corman para poder crear los efectos especiales apropiados para este film, éste, tan ahorrativo como siempre, decidió crear un departamento de efectos especiales en su propio estudio, consiguiendo los resultados buscados por la mitad de la cifra solicitada por el reputado técnico. El guión, escrito por John Sayles (quien ya había trabajado para la New World en "Piraña", 1978), viene a ser, ni más ni menos lo que el título español expresa a las claras, es decir, un remedo sideral del western de Jon Sturges. Richard Thomas interpreta a un joven en busca de mercenarios para que defiendan su planeta de la amenaza de un saqueador espacial (Jon Saxon). Entre los aventureros reclutados se encuentran Robert Vaughn (reinterpretando/parodiando su propio papel en “Los siete magníficos” (1960), George Peppard y la atómica Sybil Danning. Dirigida con bastante poca vitalidad por Jimmy T. Murakami, la película proporciona más de un momento de diversión. Siempre y cuando no se tome en absoluto en serio nada de lo que pasa (ni. sobre todo, cómo pasa). En 1983 Corman produjo “Space Raiders” con el único objetivo de reutilizar los efectos especiales de este film. En fin, uno de esos filmes de ciencia-ficción de la era post-“Star Wars” que, contando con una infinitesimal parte de su presupuesto, nos prepara para aventuras estelares, seres extraterrestres de apariencia extraña, luchas espaciales… Aventuras y diversión para toda la casa. Cine palomitas “Plan 9”.
La pequeña floristería regentada por el sr. Mushnick está en crisis. Sus dos empleados, Seymour y Audrey, dos almas gemelas, torpes y de escaso ánimo, languidecen en ella hasta que él descubre accidentalmente una extraña planta que acaba convirtiéndose en un reclamo comercial. Mientras Audrey mantiene una destructiva relación con un sádico dentista sin percibir que Seymour está secretamente enamorado, éste descubre que para mantener vivo al exótico vegetal tiene que suministrarle algo más que abono convencional...
Ficha Técnica
Director: Frank Oz / Productor: David Geffen para The Geffen Company, Warner Bros. / Guión: Howard Ashman, según su musical y el guión de Charles Griffith / Fotografía: Robert Paynter / Música: Alan Menken, Miles Goodman / Montaje: John Jympson / Efectos especiales: Sherry Amott, Martin Gutteridge y David McCall; efectos visuales: John Alagna y Peter Chiari) / Intérpretes: Rick Moranis (Seymour), Ellen Greene (Audrey), Vincent Gardenia (Mr. Mushnick), Steve Martin (Orin Scrivello), Bill Murray (Arthur Denton), James Belushi (Patrick Martin), John Candy (Wink Wilkinson), Tichina Arnold (Crystal), Michelle Weeks (Ronette), Tisha Campbell (Chiffon), Levi Stubbs (Audrey II [voz]), Christopher Guest, Stan Jones, Bertice Reading, Ed Wiley, Alan Tilvern, John Scott Martin, Vincent Wong ... / Nacionalidad y año: Estados Unidos 1986 / Duración y datos técnicos: 94 min. color 1.85:1.
Comentario
El argumento básico del pequeño clásico de Roger Corman “The Little shop of Horrors” (1960) dio lugar en 1982 a una divertida comedia musical, debida a la magnifica pareja Howard Ashman-Alan Menken (en buena parte responsables del renacimiento de la animación Disney, gracias a sus partituras para “La Sirenita”, 1989, y “La Bella y la Bestia”, 1991), que obtuvo un notable éxito en los escenarios de Broadway. Cuatro años después, el siempre consistente Frank Oz se decidió a llevar de nuevo a la pantalla la historia escrita dos décadas antes por Charles Griffith para la película original, aunque basándose en esta ocasión en la obra teatral en lugar de en el pequeño film de Corman. La trama, no obstante, conserva las líneas básicas de aquélla: el joven Seymour (Rick Moranis) es un pobre infeliz que trabaja, a cambio de un sueldo miserable, en la no menos miserable floristería del ruin señor Mushnik (Vincent Gardenia). Seymour está enamorado en silencio de la adorable Audrey (Ellen Greene), mas no se atreve a confesarle su amor debido a que ella tiene novio, un dentista, sádico, rockero y drogadicto (Steve Martin) que la maltrata con frecuencia. Un día, Seymour compra una extraña planta que, al poco, descubrirá que es carnívora, alimentándola en secreto con su propia sangre. Gracias a la rareza de la planta (bautizada por Seymour como Audrey 11, en honor a su amada), la tienda de Mushnik prosperará de forma asombrosa, forzando al muchacho a alimentarla cada vez con más sangre para que no deje de crecer. Lo que todavía desconoce Seymour es que Audrey 11 (que, además de glotona, resulta una bocazas de aupa) en realidad es un ente, inteligente y maléfico, procedente del espacio que, a medida que se hace más fuerte, maquina la invasión terráquea. Con un ritmo milimétrico, un guión semiperfecto (obra del propio Howard Ashman), unas canciones magníficas (auténticas lecciones de narratividad, entre lo cómico y lo emotivo inspiradas en el rock and roll clásico de los cincuenta y las bandas de chicas de los 60 tipo Ronnettes) y unas interpretaciones ajustadísimas (Moranis, Gardenia) y, en ocasiones, decididamente brillantes (Greene), “La Pequeña Tienda de los horrores” puede considerarse uno de los poquísimos musicales dignos producidos en Hollywood durante las ultimas dos décadas, además de una comedia fantástica imprescindible que, por mucho que insistan los puristas, supera de largo a la versión de los 60 en todos los aspectos. Mención aparte merece la arrolladora, inabarcable y pasada de rosca composición del gran Steve Martin como el dentista demente, capaz de, con tan sólo tres breves apariciones, eclipsar por completo al resto del reparto. Se los juro, el dentista es la leche. No os la perdáis. Recomendación “Plan 9”.
Seymour Krelboin (Jonathan Haze), un joven dependiente de una floristería, está enamorado de su compañera Audrie (Jackie Joseph), pero ella sale con un sádico dentista. Un día, justo después de un extraño eclipse, compra una pequeña planta, a la que bautiza como Audrie II. La planta comenzará a moverse, e incluso a hablar con Seymour, de forma que se convierte en una atracción para la ciudad. Poco pueden imaginar todos que realmente es un ser abominable, que Seymour casualmente ha descubierto que se alimenta... de sangre humana.
Ficha Técnica
Director: Roger Corman / Productores: Roger Corman para The Filmgroup, Santa Clara Prod. / Guión: Charles B. Griffith / Fotografía: Archie R. Dalzell, Vilis Lapenieks / Música: Fred Katz, Ronald Stein / Montaje: Marshall Neilan, Jr. / Dirección artística: Daniel Haller / Intérpretes: Jonathan Haze (Seymour Krelboin), Jackie Joseph (Audrey), Mel Welles (Mr. Mushnick), Dick Miller (Burson Fouch), Jack Nicholson (Wilbur Force), Myrtle Vail (Winifred Krelboin), Tammy Windsor [Karyn Kupcinet], Toby Michaels, Leola Wendorff, Lynn Storey, Wally Campo, Jack Warford, Meri Welles… / Nacionalidad y año: Estados Unidos 1960 / Duración y datos técnicos: 70 min. B/N 1.37:1.
Comentario
La que algunos críticos han bautizado como la mejor película rodada en dos días fue realizada por Roger Corman en ese lapso, y utilizando un plato sobrante y decorados de otro film, sólo para batir su propio récord de velocidad. La historia es una variación de “A Bucket Of BIood” (1959), el film inmediatamente anterior de Corman, y fue escrita por Chuck Griffith atendiendo a dos explícitas peticiones de Corman: que fuera ubicable en el decorado preexistente y que pudiera rodarse en dos días. Con esas premisas, Griffith diseñó en pocas jornadas de trabajo una de las historias más célebres de la ciencia ficción cinematográfica. Seymour Krelboin, aprendiz en una floristería, crea, sin proponérselo, una planta carnívora. Un día descubre que la planta necesita sangre humana para vivir y comienza a proporcionársela mediante selectos crímenes. El atribulado aprendiz se ve obligado a ir asesinando cada vez más, ya que con cada nueva víctima, la planta crece, y con ella la popularidad de la tienda y la suya propia. “The Little Shop of Horrors”, notablemente bien interpretada y dirigida a pesar de la celeridad de su rodaje, se erigió en emblema del cine de Roger Corman, alcanzando tanta popularidad que en 1982 los geniales Howard Ashman y Alan Menken, crearon una adaptación musical para el teatro que obtuvo un inmenso éxito en el off-Broadway. Este musical se convirtió de nuevo en película en 1987, dirigida por Frank Oz. Una pequeña joya de la ciencia-ficción americana del rey del baratillo, Roger Corman, que se aleja de los postulados habituales en los que la comedia brilla por su ausencia. Aquí tenemos diálogos chispeantes, personajes delirantes y una trama muy conseguida que provoca la risa general. Recomendación “Plan 9”.
Pruebas atómicas han provocado que el continente perdido de Seatopia emerja en Japón. En venganza por los daños causados por los tests nucleares, los seatopianos liberan a Megalon, una cucaracha gigante para que destruya la Tierra. A su vez, agentes encubiertos de los seatopianos se han apoderado de un robot llamado Jet Jaguar, que es la única arma sobre la Tierra que puede hacerles frente. Pero los científicos recuperan el control del robot, y lo envían a la Isla de los Monstruos, a que libere a Godzila. Mientras Godzila se dirige a combatir a Megalon, los seatopianos invocan al monstruo espacial Gaigan. Y, en el punto de reunión, el robot y las tres creaturas se batirán a duelo por el dominio de la Tierra.
Ficha Técnica
Director: Yoshimitsu Banno / Productor: Tomoyuki Tanaka / Guión: Jun Fukuda y Takeshi Kimura / Fotografía: Yuzuru Aizawa / Montaje: Michiko Ikeda / Música: Riichiro Manabe / Efectos especiales: Teruyoshi Nakano / Intérpretes: Akira Yamauchi (Dr Yano), Hiroyuki Kawase (Ken), Toshie Kimura (Toshie Yano), Toshio Shibaki (Yukio), Keiko Mari (Miki), ... / Nacionalidad y año: Japón 1973 / Duración y datos técnicos: 86 min. Color. 2.35 : 1 (V.O.S.E.)
Comentario
King Kong es el padre del cine de monstruos y data de 1933. Pero el género recién tomaría auge a partir de la producción americana de los 50 llamada "The Beast from 20.000 Fathoms". Principalmente porque exponía a los monstruos como producto del poder atómico, y no tardaría su temática en repercutir en Japón (victimas reales del holocausto nuclear), donde desatarían en 1954 a "Godzilla". Si bien su llegada al género es tardía, Godzila es el exponente más popular del tema, e impulsaría el desarrollo de toda una corriente cinematográfica con casi 30 secuelas en su haber que llegan hasta nuestros días, amén de infinidad de imitadores. Si bien en la filmografía japonesa no son raras las sagas que se cuentan por decenas, sólo Godzilla se erige como la serie nipona más popular a nivel mundial, compitiendo en longevidad con otras mainstream como, por ejemplo, James Bond.
Es interesante observar que a lo largo de su vasta cinematografía, la saga de Godzilla tiene tres etapas bien marcadas. Muchas veces se las identifica por las características del diseño del traje del monstruo, pero las etapas también indican las fases creativas y artísticas por las cuales pasó el personaje. Se denomina la serie Showa al período que va desde la "Godzilla" original de 1954 hasta "El Terror de Mechagodzila" de 1975. La serie Heisei abarca desde "Godzila 1985" hasta "Godzila versus Destroyer" de 1995; y la serie Millenium cubre desde "Godzila 2000" hasta "Godzila : Final Wars" del 2004. Obviamente, el film de Roland Emmerich queda fuera de estos períodos. La etapa Showa es la inicial, y también la de la decadencia. Desde 1954, Godzila evoluciona de ser el terror atómico a transformarse en el defensor del Japón, y culminando por convertirse en un patético y ridículo monigote propio de las matinés infantiles. En la serie Heisei se intenta recuperar cierta dignidad y la imagen del Godzila destructor, apelando a remakes y nuevas tramas más respetuosas del material original, pero con cierta respuesta tibia del público. Y recién después del desastre de Emmerich de 1998, cuando la Toho recupera el control del personaje, hay un intento serio de evolución creativa, de expandir las bases que había dejado Ishiro Honda en los 50 y 60. Pero el final de la etapa Showa de la mano del director Jun Fukuda es, simplemente, terrible. Y "Godzila vs Megalon" se puede considerar como el punto más bajo de toda la filmografía del gigante verde. Lo cual ya es mucho decir, teniendo en cuenta que hablamos de tipos enfundados en trajes de goma de dinosaurios mutantes destruyendo maquetas de cartón durante 50 años. Pero las películas de Godzilla funcionan en otro nivel diferente al de los valores cinematográficos tradicionales; son filmes serie Z, pero que siempre resultan entretenidos de ver, y eso explica la popularidad que ha mantenido viva la serie durante tanto tiempo.
Y si bien siempre resulta un placer culpable ver a multitudes corriendo y señalando a un monstruo gigante pisando maquetas, lo cierto es que hay ciertas rutinas que deben seguirse para que un film sea medianamente entretenido. Al igual que los filmes de James Bond, las películas de Godzilla han creado sus propias recetas, y es lo que el público espera ver en pantalla cada vez que acude al cine. No importa lo descerebrado de los argumentos, uno espera la aparición de los monstruos, algunas destrucciones masivas sin sangre, algunos giros imprevistos, y la gran pelea final of course. Pero "Godzilla vs Megalon" se ve como el pariente idiota de la familia, denotando una escasez de presupuesto y creatividad inusual para esta clase de films. Hay varios gruesos errores que lastran la película. Primero, la gran cantidad de relleno que tiene el film hasta la aparición de los monstruos. Las idas y venidas entre científicos y agentes seatopianos por el control del robot "Jet Jaguar" resultan eternas, y están filmadas sin nervio alguno. Hay una triste persecución de autos protagonizada por un Volkswagen y un Fiat 850, digna de olvido. Y Godzilla recién hace acto de presencia a la hora de comenzado el film. Segundo, la pobreza de medios que resulta evidente. Los escenarios están acotados a dos o tres locaciones, y hay un espíritu más próximo al de un telefilm que al de una película de la gran pantalla, además de insertar mucho material de stock de cintas anteriores de Godzilla (el monstruo cambia, según el plano, de apariencia física - claro, en películas previas se usaban trajes distintos !! -). Tercero, por el bizarro diseño de robots y creaturas. Evidentemente "Jet Jaguar" está moldeado sobre la base del éxito de la TV "Ultraman" (incluso puede cambiar de tamaño y crecer hasta la altura de "Megalon", por ejemplo), pero el diseño es insípido, sin hablar de los trajes de "Megalon" (una cucaracha gigante con taladros como brazos), "Gaigan" y, especialmente, "Godzilla". Si bien es cierto que el traje original es una mezcla de dinosaurio e iguana con una cabeza de dragón de desfile, el diseño en este film se ve horrendo y ridículo. Se podría decir que algunos episodios de los Power Rangers se ven como superproducciones comparados con "Godzila vs Megalon", en cuanto a trajes y combates. Cuarto, es la falta de seriedad en todo el tema. Uno no pide que sea Bergman, pero al menos que sea fiel a sus orígenes. Pero cuando los monstruos se saludan chocando puños, "Megalon" anda a saltitos, "Godzilla" y "Jet Jaguar" se abrazan, y las peleas incluyen ridículas patadas voladoras (como la de Godzilla, apoyado sobre su cola), uno termina por ver una gigantesca versión de "Titanes en el Ring", pero con tipos enfundados en disfraces baratos. Lejísimo quedó atrás cuando Godzilla aplastaba personas, vehículos y edificios, se movía a 10 km por hora y era un monstruo gigante que infundía miedo.
Godzilla seguiría su penoso descenso de calidad de la mano de Fukuda en un par de filmes más, y entraría en un letargo de 10 años. Pero Toho terminaría por reflotar a su héroe más popular en la excelente "Godzilla 1985", recuperando su fase más famosa : la siniestra
Suceden cosas extrañas en Riverdale, Illinois. Se ha encontrado, semienterrada, una estructura enorme que parecería ser de origen alienígena. El senador Walter Powers (Jack Hill) y el Dr. Paul Kettering (Edwin Nelson), encargados de investigar el origen de ese objeto misterioso, descubren que los parásitos provenientes del centro de la tierra, que se aferran al cuello de sus víctimas para controlar sus cerebros, se han infiltrado en la ciudad y ahora controlan a las autoridades y a los trabajadores e impiden la comunicación con el exterior. Powers, Kettering y un grupo de personas libres deberán frenar la invasión.
Ficha Técnica
Director: Bruno VeSota / Productor: Ed Nelson para American International Pictures / Guión: Gordon Urquhart, basado en la novela "The Puppets Master", de Robert A. Heinlein / Fotografía: Lawrence Raimond / Música: Tom Jonson / Montaje: Carlo Lodato / Intérpretes: Ed Nelson (Dr. Paul Kettering), Alan Frost (Glenn Cameron), Cornelius Keefe (Senator Walter K. Powers), Joanna Lee (Alice Summers), Jody Fair (Elaine Cameron), David Hughes (Dr. Wyler), Robert Ball (Dan Walker), Greigh Phillips (Sheriff), Orville Sherman (Alcalde Cameron), Leonard Nimoy (Profesor Cole), Doug Banks (Doctor), Henry Randolph (Telegrafista), Saul Bronson (Profesor Helsingman),... / Nacionalidad y año: Estados Unidos 1958 / Duración y datos técnicos: 66 min. B/N. (V.O.S.E.)
Comentario
Una imaginativa película de bajo presupuesto que, no obstante, no aprovecha toda la capacidad de sugerencia que ofrecía la novela de Robert Heinlein, “The Puppet Masters” (1953), en que está basada. El libro proponía una invasión extraterrestre de amorfos borujos (pasas) de protoplasma que se adherían a la espalda de los humanos para dominar sus mentes, ahondando en la línea de horror paranoico trazada por “La invasión de los ladrones de cuerpos” (1956). La película reduce las posibilidades terroríficas y simbólicas de estas informes criaturas pre-cronenbergianas a la de parásitos que actúan según el esquema tradicional del film de monstruos venidos del espacio, tipo “Invasores de Marte”. Resulta muy curiosa la nave en que Viajan los invasores, una especie de taladro surgido del corazón mismo de la Tierra. Y divertido, sin duda, el reparto, con un Ed Nelson pre-“Peyton Place” (que fue también productor de la película), Joanna Lee, alienígena de la inefable “Plan 9 From Outer Space” (1959), y un irreconocible Leonard Nimoy en el papel de un oscuro anciano barbado.