sinopsis Mr. Freedom, un superhéroe de Estados Unidos que lucha por Dios y su país robando, violando y matando a cualquier persona que parece que podrían estar en desacuerdo con él. Cuando se entera de que Francia está en peligro de caer en manos de los comunistas, Mr. Freedom se va de cabeza al extranjero para arreglar las cosas.
Ficha Técnica Director: William Klein / Productor: Guy Belfond, Christian Thivat, Michel Zemer / Guión: William Klein / Fotografía: Pierre Lhomme / Música: Michel Colombier y Serge Gainsbourg / Montaje: Anne-Marie Cotret / Intérpretes: Delphine Seyrig (Marie-Madeleine), John Abbey (Mr. Freedom), Donald Pleasence (Dr. Freedom), Jean-Claude Drouot (Dick Sensass), Serge Gainsbourg (M. Drugstore), Rufus (Freddie Fric), Philippe Noiret (Moujik Man), Yves Montand (Capt. Formidable),... / Nacionalidad y año: Francia 1969 / Duración y datos técnicos: 95 min. Color 1.66 : 1
Comentario Fotógrafo y cineasta neoyorquino, William Klein se ha interesado siempre por las artes plásticas, sobre todo a partir de su llegada a Paris en 1949, donde realizó varias pinturas murales paralelamente a su cada vez más prestigiosa labor fotográfica. En el año 1955, Klein comenzará su relación con la revista Vogue, para la cual firmaría numerosos reportajes de moda, debutando en el cine tres años después con un cortometraje titulado “Broadway by Night”. En adelante su relación con el celuloide será constante: en 1960, trabaja como consejero artístico de Louis Malle en “Zaize en el Metro”; en 1966 dirige el largometraje “¿Quién eres tú, PoIly Magoo?”, seguido de Mister Freedom en 1969 y “La Couple Tenoin”, ya en 1977. Pero, sin duda, el apartado fílmico donde Klein se ha labrado una mayor reputación a ambos lados del Atlántico ha sido el del documental. Obras como “Cassius Clay” (1964), “Grands Soirs et Petits Matins” (1968-1978), “Muhamad Ali The Grearest” (1974) o “The French” (1982), constituyen excelentes ejemplos de su talento como documentalista. faceta en la cual ha dejado hasta el momento una mayor impronta creativa que como cineasta de ficción.
“Mister Freedom” constituye una aproximación paródica, por momentos divertida e inspirada, al “modelo de vida americano” en general y los tópicos de los superhéroes en particular. La excusa argumental es la siguiente: Mr Freedom (super héroe típicamente norteamericano interpretado por John Abbey) acude a París tras el asesinato de su amigo Capitaine Formidable (Yves Montand). Una vez allí esta especie de Superman chapucero (que para colmo es un fascista y un racista) tendrá que defender Europa de la amenaza de unos súper villanos que ponen en peligro la “libertad” de los habitantes del continente, para lo cual Mr. Freedom utilizará unos métodos tan expeditivos como contraproducentes.
Rareza cinematográfica en toda regla, “Mister Freedom” manifiesta el innegable gusto visual de su director (a veces la película parece un dibujo animado), aunque también, por desgracia, sus obvias debilidades como narrador, quedando a la postre como un loable pero irregular intento de sátira en clave pop de la cultura americana y sus resbaladizas relaciones con el resto del mundo.
A destacar, por último, las siempre gratas presencias de tres pesos pesados de la interpretación europea como son PhiIippe Noiret, Donald Pleasance e Yves Montand (qué bien hace de muerto), y la aparición del grandísimo sinvergüenza (poeta, músico, artista con mayúsculas) y al que admiro una barbaridad: Serge Gainsbourg.
sinopsis Tres hombres se encuentran atrapados en un batiscafo, en medio de un movimiento sísmico, cuando son rescatados por la tripulación de un avanzado supersubmarino llamado Alpha, comandado por el capitán Mackenzie.Estos tres rescatados pronto averiguan que el navío fue construído a principios del siglo XIX y que su capitán tiene más de doscientos años de edad.Debido a las heridas de uno de ellos, el capitán Mackenzie les lleva a Latitud Cero y en el camino son atacados por otra nave enemiga al servicio del Doctor Malic.
Latitud Cero es un paraíso oculto bajo el mar a gran profundidad, situado en el punto donde confluyen el ecuador y el meridiano donde se produce el cambio de fechas.Allí existe una ciudad en la que el oro y los diamantes son materiales corrientes, y en la que sus habitantes no envejecen ni mueren.Todos los que llegan allí quieren quedarse a excepción de contadas personas.
El doctor Malic quiere destruir Latitud Cero, y despliega toda una serie de increíbles medios para lograr su objetivo.
Ficha Técnica Director: BIshiro Honda / Productor: Don Sharpe / Guión: Ted Sherdeman / Fotografía: Taiichi Kankura / Música: Akira Ifukube / Montaje: PUme Taked / Efectos especiales: Eiji Tsuburaya / Intérpretes: Joseph Cotton (Capt. Craig McKenzie / Comandante Glenn McKenzie), Cesar Romero (Dr. Malic / Teniente Hastings), Akira Takarada (Dr. Ken Tashiro), Masumi Okada (Dr. Jules Masson), Richard Jaeckel (Perry Lawton ), Patricia Medina (Lucretia ), Tetsu Nakamura (Dr. Okada), Mari Nakayama (Tsuruko Okada ), Akihiko Hirata (Dr. Sugata), Hikaru Kuroki (Capt. Kroiga), Linda Haynes (Dr. Anne Barton), Susumu Kurobe (Chin),... / Nacionalidad y año: USA/Japón 1969 / Duración y datos técnicos: 89 min. color 2.35:1. (Japonés con Subtítulos incrustados)
Comentario El éxito de las producciones Toho fantásticas, la mayoría de ellas dirigidas por Ishiro Honda, alienta a que, aparte de los arreglos de montaje e insertos anteriores, se establezcan acuerdos de colaboración entre la casa madre nipona y alguna que otra “major” norteamericana. De esos esfuerzos conjuntos hay que destacar esta película de ajustadísimo reparto, en el que se hace necesario llamar la atención sobre el siempre excelente Richard Jaeckel, adaptación de un serial radiofónico estadounidense (escrito por Ted Sherderman, también responsable de la creación de la historia original de “Them!, la humanidad en peligro”) pero adornado con el grado de locura japonesa adecuado. La historia presenta a muchos científicos, presuntamente recluidos en investigaciones filantrópicas en una isla del fondo del Pacífico. Lo idílico se verá abortado por un malvado algo “loqueras”, sus secuaces, erupciones volcánicas, animales míticos devueltos a la vida, armas y gadgets increíbles, etc. Todo en un despliegue incontrolado de fantasía, ingenua o simplista, pero altamente efectiva al fin y al cabo. Así nos encontraremos con delirio, tramas disparatadas, diálogos inconcebibles, muchos efectos especiales, aburrimiento cero. El film arranca ciertamente muy bien, después se pone muy lisérgico (`ya te digo!). Y aún con su festival de ridiculeces nunca deja de entretener, aunque uno sienta pena por la suerte laboral que le tocó al mejor amigo de Orson Welles. Ya sabéis, palomitas a mansalva... ¡Y a disfrutar!
Este film también fue conocido como "Atragon 2", ya que (muy lejanamente), recuerda las andanzas de aquel submarino volador súper avanzado de "Atragon" (1963).
En el Londres de finales de los sesenta, un serial-killer trae de cabeza a la policía, asesinando (y desangrando) a varias jóvenes. En un curioso hospital, un hombre que ha sufrido un desvanecimiento mientras corría está sufriendo extrañas, inexplicables amputaciones.Al mismo tiempo, en un país europeo dominado por un régimen totalitario, el siniestro dictador Konratz planea dominar el mundo. Y, por si esto fuera poco, una especie de científico loco está llevando a cabo extraños experimentos…
Ficha Técnica
Director: Gordon Hessler / Productores: Max J. Rosenberg y Milton Subotsky / Productor ejecutivo: Louis M. heyward / Guión: Christopher Wicking, basado en la novela "The Disorientated Man", de Peter Saxon / Fotografía: John Coquillon / Música: David Whittaker / Montaje: Peter Elliott / Intérpretes: Vincent Price (Dr. browning), Christopher Lee (Fremont), Peter Cushing (Benedek), Alfred Marks (Detective Superintendente Bellaver), Michael Gothard (Keith), Christopher Matthews (David Sorel), Judy Huxtable (Sylvia), Anthony Newlands(Ludwig), Kenneth Benda (Profesor Kingsmill), Marshall Jones (Konratz), Uta Levka (Jane), ... / Nacionalidad y año: RU 1969 / Duración y datos técnicos: 95' Color 1.85 : 1 (V.O.S.E.)
Comentario
Bueh… Pues aquí va una película de la AMICUS, dirigida por Gordon Hessler en 1969 y protagonizada, ni más ni menos, que por las tres estrellas más rutilantes del género en aquella época. Nada menos que Vincent Price, Christopher Lee y Peter Cushing.
Con un triplete como ése y un poquico de esmero, la cosa podría haber sido antológica. Pero, desgraciadamente, no fue así.
Si prestáis atención a la breve sinopsis que he hecho, veréis que la cosa suena muy rara. Que las cuatro frases que he colgado no parecen tener relación entre sí. Bueno… pues más o menos eso es, precisamente, lo que pasa.
La película juega a mezclar géneros de una forma, cuando menos, arriesgada. Del thriller policiaco a las intrigas de espías, todo adobado con unas gotas de ciencia ficción y, sobre todo, con vocación de peli de terror. El resultado es, cuando menos, confuso. De hecho, no termina siendo ninguna de esas cosas...
Incluso la presencia de las tres estrellas mencionadas es de lo más curiosa, ya que, de hecho, no coinciden en ningún plano. Es como si cada uno de ellos hubiese participado en el rodaje en un momento diferente. En realidad, así fue.
El resultado se resiente de toda esa confusión, de esa indefinición de género. Y Lee y Cushing se limitan a aparecer de vez en cuando, casi sin hilación, como parte de unas subtramas que no hacen sino enmarañar más la cosa.
Vincent Price sí tiene un papel más definido (aunque no por eso especialmente coherente) e incluso él aparece durante la segunda mitad del filme sin que la cosa quede clara del todo…
No obstante, no todo es negativo. A pesar de lo forzado (y casi absurdo) de buena parte del argumento, la peli es disfrutable por su propio efectismo, por lo inesperado de algunos giros y por lo psicotrónico y divertido de otros… Además, la presencia del tándem Price-Lee-Cushing, por muy desaprovechada que pueda estar, siempre es un aliciente. Y por salir, hasta sale froken Yutte Stensgaard (aunque, eso sí, que nadie espere alegrías carnales… Lástima. Otra vez será, ejem -lo juro-).
Y, como curiosidad para los aficionados al rock’n’roll sixties, un último apunte: la banda que suena en el night-club psicodélico y sesentero que aparece de forma reiterada (y desde el que el psycho-killer inicia sus incursiones predatorias) son los Amen Corner.
Que la disfruten voacés (yo, a pesar de lo que pueda parecer por mis comentarios, lo he hecho. De verdad).
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Como siempre, he cortado la película con File Splitter & Joiner. Y va en inglés original, con los subs en castellano incrustados.
Mexico, principios del siglo XX. El empresario Tuck Kirby va al encuentro de su ex amante T.J. Breckinridge, a quien desea comprarle su circo de rodeo. Ante la negativa de la chica, Kirby ronda el lugar y descubre que T.J. tiene preparado un acto sorpresa que consiste en la presentación de un caballo en miniatura. El mismo resulta ser un Eohippus, un antecedente prehistórico de los actuales equinos. Cegado por la ambición - y con la ayuda del paleontólogo inglés Horace Bromley -, Kirby se lanza a averiguar el origen del Eohippus, el cual se remonta a un lugar secreto conocido como el Valle Prohibido.
Ficha Técnica
Director: Jim O'Connolly / Productor: Charles H. Schneer / Productor asociado: Ray Harryhausen / Guión: William Bast, basado en la historia de Willis H. O'Brien, "Valley of the Mist" / Fotografía: Erwin Hillier / Música: Jerome Moross / Efectos especiales: Ray Harryhausen / Montaje: Henry Richardson / Dirección Artística: Gil Parrondo / Intérpretes: James Franciscus (Tuck), Gila Golan (T.J.), Richard Carlson (Champ), Laurence Naismith (Profesor Bromley), Freda Jackson (Tia Zorina), Gustavo Rojo (Carlos), Dennis Kilbane (Rowdy), Mario De Barros (Bean), Curtis Arden (Lope), ... / Nacionalidad y año: USA 1969 / Duración y datos técnicos: 97' Color. 1.85 : 1
Comentario
El Valle de Gwangi está basado en un guión que el mentor de Harryhausen, y creador de los efectos especiales de “King Kong”, Willis O'Brien, trató de vender durante años en la década de los 40 pero no logró conseguir que el proyecto llegara a buen puerto. Fallecido O´Brien en 1962, el relevo lo tomó Ray Harryhausen que consiguió el capital necesario para rodarla. En general, las opiniones sobre “El Valle de Gwangi” están muy divididas. Muchos la reclaman como una obra maestra no reconocida. Por otro lado, para aquellos que conocen la obra de Harryhausen puede resultar un producto rutinario, ya que la historia es para empezar, una revisión de “King kong” (1933) trasladada al oeste americano. Existen demasiadas similitudes con el film de 1933 (un viaje hacia una tierra olvidada por el tiempo, la captura de un poderoso animal prehistórico, su exhibición ante el público, sus posteriores disturbios y destrozos, y su destrucción final). Además de tener escenas tomadas de otros trabajos anteriores de harryhausen (la secuencia del enlazamiento de la criatura está copiada de “Mighty Joe Young” mientras que el choque entre el Tiranosaurio y el elefante proviene de “20 Million Miles From Earth”; e incluso parte del climax tiene lugar en una plaza de toros a falta del Coliseo Romano usado en ese film). Pero, ¿qué hace que este refrito tenga ese “algo” presente en las obras de Harryhausen? Su trabajo: Las escenas cómicas con los vaqueros intentando cazar al pequeño Eohippus; la lucha de Curtis Arden contra un pterodáctilo, la pelea entre Gwangi y el estegosaurio, y el climax del film con un Gwangi en estampida por la ciudad, luchando contra los elefantes del circo para, finalmente, ser enterrado vivo en la catedral. La verosimilitud de estas secuencias nos enseñan a un Ray Harryhausen en la cima absoluta de su arte. Como casi siempre, “El valle de Gwangi” es otro producto en el que lo que más destaca es el trabajo de Harryhausen. El guión es bastante malo y con unos personajes poco definidos, además de prototípicos que parecen destinados a un público juvenil. Pero el sadismo de algunas de sus escenas (protagonistas devorados por el dinosaurio, la secuencia del asta de toro, Gwangi mordisqueando un elefante,…) nos indica que no fue intencionado. Es que el guión no da mucho de sí. Aun así, es un film de aventuras que entretiene y te hace pasar un buen rato. No hay que perdérsela. A pesar de James Franciscus.
William Kemp fue el primer hombre en pisar Marte; pero para el 2012 sus días de exploración han terminado, y ahora se encuentra trabajando free lance con su propio ferry espacial en la Luna. Kemp recibe una propuesta de trabajo por parte del millonario J.J. Hubbard, para abordar un asteroide e impulsarlo - mediante motores - hasta que se estrelle contra el lado oscuro de la Luna. Es una operación claramente ilegal - y Hubbard planea explotar las 6.000 toneladas de zafiro que componen el asteroide -, pero Kemp decide aceptar ya que se encuentra acosado por los reglamentos lunares que están a punto de decomisar su nave Luna Cero Dos. Pero en el camino de Kemp se cruza Clem Taplin, una muchacha que ha venido desde la Tierra a buscar a su hermano ... y no pasará mucho tiempo antes de descubrir que la desaparición del mismo se encuentra íntimamente ligada al acto de piratería que pretende montar Hubbard con el asteroide.
Ficha Técnica
Director: Roy Ward Baker / Productor: Michael Carreras, para Hammer Studios / Guión: Michael Carreras, sobre una historia de Martin Davison / Fotografía: Paul Beeson / Música: Don Ellis / Efectos Especiales: Les Bowie / Montaje: Spencer Reeve / Intérpretes: James Olson (Capitán William H. Kemp), Catherine Schell (Clementine Taplin), Warren Mitchell (J.J. Hubbard), Adrienne Corri (Elizabeth Murphy), Ori Levy (Korminski), Dudley Foster (Whitsun), Bernard Bresslaw (Harry), Joby Blanshard (Smith),... / Nacionalidad y año: Reino Unido 1969 / Duración y datos técnicos: 100 min. Color 1.85:1.
Comentario
La Hammer siempre será recordada como un estudio británico dedicado al terror gótico. Pero ocasionalmente asomaba su cabeza en otros géneros, y ésta es una de las escasísimas oportunidades en que incursionaría en la ciencia ficción. Sus experiencias anteriores serían la trilogía del profesor Quatermass y el subproducto “X: The Unknown” (un clon no oficial de Quatermass), que datarían de los años 50. Aquí el estudio se tira de cabeza a intentar explotar la euforia de la época por el reciente alunizaje de la misión norteamericana en Julio de 1969. “Luna Cero Dos” es un ignorado pequeño clásico del género. Llega en un momento en que la sci fi estaba dividida entre lo intelectual y pretensioso (“2001, Odisea del Espacio”), y la temática “exploitation” con ribetes bizarros de la serie B (todos los filmes de monstruos e invasiones alienígenas que pulularon las carteleras de aquel tiempo). En cambio “Moon Zero Two” se planta en el medio con el simple propósito de entretener, creando un universo creíble y con leyes bastante reales, y sin mayor objetivo que el placer de la aventura. Hay detalles que han quedado anticuados (la música, toda la colorida moda pop que recrea el mundo futuro), pero la mecánica de la historia es notablemente moderna. Uno podría generar un remake con cambios mínimos del guión, y obtendría un blockbuster instantáneo. El tema es que el film traza un rumbo que en su momento era novedoso; y el estudio no supo muy bien cómo venderlo, razón por la cual la taquilla que obtuvo fue bastante pobre. Ciertamente “Luna Cero Dos” depreda las bases del western para trasladarlas al espacio (los exploradores en tierra inhóspita; el mercenario de buen corazón, la chica en apuros, el despiadado villano con sus secuaces, la pelea por una mina supuestamente estéril que esconde el secreto de una fortuna), pero esos mecanismos funcionan muy bien en la película (con la excepción de un par de escenas obvias, como la gran pelea en la cantina). Es por ello que el film es una de las primeras muestras de la corriente que considera que el western y la sci fi son géneros intercambiables (“Atmósfera Cero”, “Batalla Más Allá de las Estrellas”, “Serenity”, “Robocop”). Los clichés del oeste se pueden adaptar perfectamente al espacio con cambios mínimos. En sí no es una idea tan descabellada ni tampoco tan inusual: prácticamente la mayoría de películas de John Carpenter adoptan esa misma postura en el género fantástico (“Escape de Nueva York”, “They Live”). Pero cuando la Hammer quiso venderlo como "el primer western espacial", nadie entendió la idea; y ciertamente tampoco es un slogan brillante que sirva para atraer a la audiencia para que vea la película. Pero apartando el tema del molde del western, es una película que funciona realmente bien como ciencia ficción creíble. No es un mundo acartonado sino que es diverso y se siente realmente vivo (es un efecto similar al que logró George Lucas con su “Star Wars”, donde los aliens maldecían, se peleaban, vivían en pueblos polvorientos). Los personajes tienen diálogos interesantes y, especialmente, vuelcan una enorme cantidad de datos sobre las particularidades de vivir en la Luna, lo que enriquece el relato. Hay algunos detalles menores (James Olson no es el actor más carismático para llevar el papel adelante, simplemente está bien; el villano de Warren Mitchell empieza de manera desastrosa con una catarata de clichés y sobreactuaciones, pero después se ajusta hasta resultar potable; la presentación animada no tiene tanta gracia y hace anticipar una comedia que el filme no es), pero no terminan por desmerecer el producto. Sin dudas Moon Zero Two es una aventura light pero sólida y muy entretenida, y merece una mayor reconocimiento. Unas cuantas ideas de “Luna Cero Dos” serían recicladas para la mediocre “Las Aventuras de Pluto Nash”, de Eddie Murphy.
Un "hombre ilustrado" (con su cuerpo lleno de tatuajes) es vehículo de encadenamiento para varias historias cortas de Ray Bradbury. Cada tatuaje es una entidad viviente que cuenta su historia. The VELDT: En el futuro, el salón de juegos de los niños posee varios hologramas que parecen reales. Un matrimonio se da cuenta que sus hijos están obsesionándose con el salón de los hologramas. The LONG RAINS: Atrapados en un planeta que tiene permanentes lluvias, tres astronautas tratan de sobrevivir a como dé lugar. The LAST NIGHT of the WORLD: Luego del holocausto nuclear se predice que el mundo llegará a su fin cierta noche. Para evitar sufrimientos, los padres deciden sacrificar a sus hijos.
Ficha Técnica
Director: Jack Smight / Productores: Ted Mann y Howard Kreitsek / Guión: Howard B. Kreitsek, sobre relatos de Ray Bradbury / Fotografía: Philip Lathrop / Música: Jerry Goldsmith / Montaje: Archie Marshek / Efectos especiales: Ralph Webb / Intérpretes: Rod Steiger (Carl), Claire Bloom (Felicia), Robert Drivas (Willie), Don Dubbins (Pickard), Jason Evers (Simmons), Tim Weldon (John), Christine Matchett (Anna)) / Nacionalidad y año: EE.UU. 1969 / Duración y datos técnicos: 103 min. color 2.35:1.(V.O.S.E.)
Tres astronautas quedan atrapados en un planeta extraño cuando su nave espacial falla. En tanto la base terrestre tendrá una carrera contra reloj para lograr rescatarlos sanos y salvos.
Ficha Técnica
Director: John Sturges / Productor: M.J. Frankovich / Guión: Mayo Simon, basado en la novela de Martin Caidin / Fotografía: Daniel L. Fapp / Montaje: Walter Thompson / Efectos especiales: Chuck Gaspar / Intérpretes: Gregory Peck (Charles Keith), Richard Crenna (Jim Pruett), David Janssen (Ted Dougherty), James Franciscus (Clayton Stone), Gene Hackman (Buzz Lloyd), Lee Grant (Celia Pruett), Nancy Kovack (Teresa Stone), Mariette Hartley (Betty Lloyd), Scott Brady (Oficial de relaciones públicas), Craig Huebing (Director de vuelo), Frank Marth (director de sistemas de la fuerza aérea), John Carter (cirujano de vuelo), Vincent Van Lynn (periodista), George Gaynes (director de la mission), Walter Brooke (comentarista de noticias), Dennis Robertson (director del lanzamiento), ... / Nacionalidad y año: USA 1969 / Duración y datos técnicos: 134 min. Color (Eastmancolor). 2.20 : 1
Comentario
Durante el último trecho de su prolífico itinerario fílmico, y tras el inmenso bombazo internacional de “La gran evasión” (1963), el competente artesano John Sturges se vería abocado, de repente, a realizar un puñado de superproducciones, en las antípodas de sus sintéticos, vigorosos y aplaudidos primeros trabajos. Emplazada durante estos años, “Atrapados en el espacio” representa la segunda (y última) incursión, tras “Estación 3: Ultrasecreto” (1965), del veterano realizador en el género fantacientifico, y una nueva y lamentable muestra de la esclerosis narrativa que aquejaría al tramo final de su carrera. Debido a un fallo técnico al penetrar en la atmósfera terrestre, los componentes de una cápsula lunar quedan aislados en el vacío espacial, centrándose toda la trama posterior (basada en una novela de Martin Cardin) en la detallada exposición del proceso de rescate, con especial atención a los aspectos más “tecnoplomizos”. Narrada en un estilo semidocumental y con gran despliegue de efectos especiales, la película adolece de un clímax romo, un ritmo cansino y una escasa contundencia visual, así como de un guión poco verosímil que cae en ocasiones en tics propios del más estereotipado melodrama. Ni el lujosísimo reparto (en cuyo seno, además de individuos más ilustres, destaca el televisivo James “Longstreet” Franciscus, en una de sus primeras apariciones) ni unos convincentes efectos especiales (galardonados merecidamente con un Oscar) evitan el bostezo en este interminable y tedioso fiasco sideral.
Un niño sueña con que es amigo de Minya, el hijo de Godzilla. Este monstruo está exiliado en una isla donde varias gigantescas criaturas luchan por la supervivencia. La mayor amenaza es un ser llamado Gabera, que podría vencer al mismísimo Godzilla.
Ficha Técnica
Director: Ishiro Honda / Productor: Tomoyuki Tanaka / Guión: Sinichi Sekizawa / Fotografía: Sokei Tomioka / Montaje: Masahisa Himi / Música: Kunio Miyauc / Efectos especiales: Eiji Tsuburaya, Ishirô Honda / Intérpretes: Tomonori Yazaki (Ichiro Miki), Eisei Amamoto ( Shinpei Inami), Sachio Sakai (Ladrón de bancos Senbayashi), Kazuo Suzuki (Ladrón de bancos Okuda), Kenji Sahara (Kenkichi 'Tack' Miki, padre de Ichiro), Machiko Naka, madre de Ichiro), Yoshifumi Tajima(Detective), Haruo Nakajima (Gojira), 'Little Man' Machan (Minira), ... / Nacionalidad y año: Japón 1969 / Duración y datos técnicos: 92 min. Color. 2.35 : 1 (V.O.S.E.)
Comentario
La isla de los monstruos era un proyecto muy personal del director Ishiro Honda y ya hacía tiempo que deseaba llevarlo a cabo. Honda quería encarnar en un film a los monstruos de la saga Godzillera como algo irreal y casi inexistente, un sueño infantil y desenfadado. Tras convencer a los directivos de la Toho, y guiados por el espíritu aniñado de las producciones de Gamera, la empresa comenzó los preparativos para el nuevo film del gran Godzilla. Pero dos graves problemas se interpusieron en los planes de Honda: el ajustadísimo presupuesto asignado por Toho y la enfermedad del director de efectos visuales Eiji Tsuburaya. El primer problema se arregló con la extensiva utilización de metraje de archivo, pero el segundo era mucho más difícil de solventar. Honda sabía que el espíritu de la saga era el propio Tsuburaya, y un film de Godzilla sin él no sería lo mismo. Poco después de comenzar el rodaje, Tsuburaya fue hospitalizado y su intervención en el film había sido muy limitada, lo que llevó a Toho a encargar al propio Honda la creación de los efectos y a utilizar todavía más metraje de archivo del que se había planeado en un principio. Así, el rodaje fue rápido y barato, con muy pocas secuencias con los monstruos e intervinieron muy pocos actores, dando un aspecto todavía más pobre a una película ya de por sí casi inpresentable. El metraje de archivo llenó los huecos necesarios, y “La isla de los monstruos” se terminó a tiempo. Poco después Tsuburaya falleció, llevándose consigo el alma de la serie para siempre, algo que afectó muchísimo a Honda y le hizo perder instantáneamente el interés por la saga, y nunca volvería a dirigir una “kaiju eiga” hasta 15 años más tarde, en un desesperado intento de devolver a la serie a sus años dorados. Si estoy tan melancólico en mi comentario es porque considero a esta película como el último film de monstruos japoneses rodado al estilo clásico, despidiendo toda una época de la cinematografía oriental, una era ya desaparecida llena de colorido y esplendor. Bueno, volvamos a “La isla de los monstruos”. Había oído todo tipo de críticas sobre esta película, siempre tachada como la peor producción de toda la saga, y realmente tenían razón. Creo que no me equivoco cuando digo que “Galien, el monstruo de las galaxias ataca la Tierra” o “Gorgo y Supermán se citan en Tokio” son superiores, quizá no en lo referente a aspectos artísticos, pero sí en todo lo demás. El film se resiente de un desarrollo tremendamente aburrido, un guión muy pobre (en el que ningún personaje resulta interesante para el espectador) y unas interpretaciones muy corrientes. Además, los efectos visuales son extremadamente limitados, y el sobre-uso del metraje de arhivo (algunas veces realizado con una imaginación encomiable, como la persecución de una Kamacuras a Ichiro por la jungla de la isla) terminan por destrozar al film, que cae en una ñoñería casi insoportable. Es algo muy triste, pero debo decir que “La isla de los monstruos” es la peor película de toda la saga de Godzilla, y tan sólo su espíritu optimista y aventurero, combinado con la divertida relación entre Ichiro y Minilla hacen que aguantes la película hasta el final.
LO MEJOR
Ichiro y un Minilla mucho más pequeño (y más cabezón) que de costumbre. El hijo de Godzilla habla con el chavalote, y puede cambiar de tamaño a voluntad para enfrentarse con el monstruo sin rabo Gabara. Otro detalle agradable es ese ambiente jovial y desenfadado que impregna a la película, sobretodo por esa idea clásica de "niño normal con problemas en su vida diaria escapa de la realidad a través de sus sueños llenos de héroes y aventuras". La utilización de exteriores "setentones" sucios y nublados, llenos de fábricas y trenes establecen muy bien la temporalidad de la película, atrapada en los años 70. He de reconocer que me siento muy atraído por esa ambientación que yo mismo viví en mi infancia a principios de los 80, y me recuerdan a los viejos ambientes en los que yo vivía. Por eso siempre me ha gustado la imaginería visual de esa época, y es una de mis debilidades, así que es un punto a favor (personal) de “La isla de los monstruos”. Las secuencias oníricas en “la Isla de los Monstruos” (las que no son metraje de archivo) están llevadas a cabo con una cierta destreza, teniendo en cuenta el tiempo y el presupuesto disponibles. Los efectos visuales son eficaces y el imaginativo aspecto de Gabara agranda todavía más esa sensación de fantasía infantil que no me desagrada en absoluto. Me encantan esas escenas tan cotidianas como el encuentro entre Ichiro y su padre mientras el niño vuelve del colegio, la llamada telefónica de su madre desde el trabajo o la llegada a la casa solitaria después de terminar las clases. Mi secuencia preferida es precisamente esa última, cuando Ichiro regresa a su hogar silencioso (en el que no hay nadie porque todos están trabajando), lee una nota que le ha dejado su madre y se prepara algo de comer mientras mira la televisión. Al ver que no le gusta nada de lo que están haciendo, se va a su habitación a jugar con sus juguetes. Es tan real como la vida misma, y me siento totalmente identificado con el chaval (yo he vivido esa misma escena centenares de veces en mi niñez). Ojalá todas las secuencias del film fueran tan perfectas...
LO PEOR
El ambiente infantil que tanto me gusta se vuelve insoportable en la última parte de la película (sin duda la más aburrida), cuando los ladrones secuestran a Ichiro y éste termina venciendo a los malvados. El desarrollo es totalmente inverosímil y pinta a los dos ladrones como dos imbéciles de mucho cuidado. Además, los dos malos parecen más obsesionados en "cepillarse" al niño que en los 40 MILLONES de Yens que les esperan en el coche del inventor (y que tanto les ha costado robar). Pasando a los aspectos más técnicos, el metraje de archivo está bastante más dosificado de lo que me habían hecho creer algunas devastadoras críticas que había leído (al contrario de lo que sucede en Viras ataca la Tierra, en la que todas las secuencias repetidas están compiladas en un "pack" de ¡diez minutos! que consigue matar de aburrimiento al más pintado). Lo que pasa es que siempre he detestado el uso de escenas repetidas, y “La isla de los monstruos” no es una excepción: las ridículas batallas con el crustáceo Ebirah o el combate con el ¿cóndor? gigante no son las más indicadas para repetir, y creo que habría sido mejor utilizar algunas secuencias más excitantes como la batalla final de Invasión extraterrestre o el breve encuentro entre Godzilla y Mothra de “Los monstruos del mar”. Pero creo que los mayores defectos de esta película son la "canción" de los títulos de crédito y la resolución de la enemistad entre Ichiro y Gabara. Me explico. La "canción" a la que me refiero es esa sucesión de berreos histéricos con voz de rana Gustavo que "agracian" los títulos de crédito del comienzo del film y una breve (e innecesaria) secuencia al principio. Si el tema de Jet Jaguar de “Gorgo y Supermán se citan en Tokio” es repugnante, esta "canción" es posiblemente el peor tema "musical" que jamás he oído para una película. De veras, no estoy exagerando en lo más mínimo. El otro asunto al que me refería es el final del film: toda la aventura y las lecciones que vive el joven Ichiro sólo le sirven para entrar a formar parte de una banda de delincuentes juveniles y para fomentar el uso de la violencia en los niños. Si tienes algún problema con alguien, rómpele los dientes a patadas y todo resuelto. Qué fácil, ¿no? Pues venga, a practicar ese gancho de izquierda que te será muy útil para reventar el estómago de tus enemigos. Si seguimos el consejo de la película, la violencia termina resolviéndolo todo. Así es como vivimos hoy en día y mirad lo "feliz" que es la gente...
En un pasado remoto, los primeros hombres ofrecían sacrificios humanos a los dioses, tratando de descubrir los eternos misterios de la vida. Una chica consigue escapar de una muerte inminente y es rescatada por un guerrero de otra tribu. Su amor los condena al destierro, obligados a enfrentarse a sus semejantes, a los elementos y al impresionante poder de las criaturas prehistóricas.
Ficha Técnica
Director: Val Guest / Productor: Aida Young / Guión: Val Guest / Fotografía: Dick Bush / Música: Mario Nascimbene / Montaje: Peter Curran / Efectos especiales: Jim Danforth y Roger Dicken / Intérpretes: Victoria Vetri (Sanna), Robin Hawdon (Tara), Patrick Allen (Kingsor), Drewe Henley (Khaku), Sean Caffrey (Kane), Magda Konopka (Ulido), Imogen Hassall (Ayak), Patrick Holt (Ammon), Carol Hawkins (Yani), Maria O'Brien (Omah), ... / Nacionalidad y año: RU 1969 / Duración y datos técnicos: 97 min. color 1.85 : 1
Comentario
Vamos a hacer un pequeño descanso, olvidándonos por un momento de los platillos volantes y los hombrecillos verdes para recordar este film de aventuras repleto de bichos prehistóricos (gracias a la stop motion) para todos los públicos. “Cuando los dinosaurios dominaban la tierra” es una producción Hammer de aventuras prehistóricas, que pretendía proseguir la fortuna taquillera de "Hace un millón de años". La película está caracterizada por sus elevadas dosis de erotismo femenino, singularizado en las espectaculares presencias de la chica playboy Victoria Vetri y la británica Imogen Hassall. Las curvas de la rubia californiana Vetri, agradables paisajes playeros (la pelicula fue rodada en las Islas Canarias) y las múltiples luchas de los hombres cavernícolas con los diferentes dinosaurios que aparecen en el film, animados mediante la técnica del stop motion por gente como Jim Danforth o Roger Dicken, alientan algo esta plúmbea trama con rituales, sacrificios, disputas tribales, lucha contra elementos naturales y triángulo amoroso, que ni el perspicaz Val Guest puede elevar de la consideración de simple y erotónoma curiosidad.
En el futuro, la Academia Canadiense de Estudios Eróticos investiga las técnicas del parapsicólogo Luther Stringfellow relativas a las relaciones de tipo sexual que se establecen entre hombres y mujeres con poderes telepáticos.
Ficha Técnica
Director, Productor, Guión, Fotografía, Montaje: David Cronenberg / Intérpretes: Ronald Mlodzik, Jack Messinger, Iain Ewing, Clara Mayer, Paul Mulholland, Arlene Mlodzik, Glenn McCauley,... / Nacionalidad y año: Canadá 1969 / Duración y datos técnicos: 65 min. b/n. 1.85 : 1 (V.O.S.E.)
Las mujeres comienzan a sufrir una extraña dolencia provocada por el uso de un nuevo cosmético. Se han formado sectas que intentan secuestrar a las pocas mujeres que no padecen esta dolencia. Una de las secuestradas es una niña de 5 años, y un agente secreto va en su búsqueda.
Ficha Técnica
Director, productor, guión, fotografía y montaje: David Cronenberg / Fotografía: Kazuo Yamada / Montaje: Ryohei Fujii / Intérpretes: Ronald Mlodzik, Jon Lidolt, Tania Zolty, Jack Messinger, Paul Mulholland, William Haslam, Willem Poolman, Stefen Czernecki, Raymond Woodley, Kaspars Dzeguze, Iain Ewing, Brian Linehan, Leland Richard, Norman Snider, Stephen Zeifman, William Wine, Bruce Martin, Don Owen, Sheldon Cohen, George Gibbins, Rafe Macpherson, ... / Nacionalidad y año: Canadá 1970 / Duración y datos técnicos: 70 min. Color . 1.66 : 1 (V.O.S.E.)
A primera vista, quiero decir, en una mirada rápida y despistada, uno puede pensar que el Cronenberg que ha sido capaz de equipararse a Bergman, en sus primeros mediometrajes, tenía la obsesión de convertirse en alguien parecido a Jonas Mekas. Sin duda el realizador vanguardista neoyorkino (y otros tantos como Kenneth Anger o los hermanos Kuchar) influenciaron a un joven Cronenberg, por entonces, con más ganas de expresarse a través de la literatura que del cine (afición que tuvo de dejar al reconocer que siempre acababa imitando a William S. Burroughs o a Vladimir Nabokov, sin duda, excelentes referentes, aunque sea para imitarlos). Pero no, desde luego, el caso de Cronenberg es diferente, por ejemplo, del de Brian DePalma, que primero quiso ser Godard para luego querer ser Hitchcock hasta acabar siendo Brian DePalma, siendo genial la mayoría de los casos.
Cuando David Cronenberg decidió rodar por primera vez en 35mm, ya llevaba a sus espaldas dos cortometrajes rodados en 16mm: "Transfer" (1966) y "From the drain" (1967) y tenía ya grabado en la cabeza que su modo de expresarse debía de ser a través del cine. Canadá, en Toronto más concretamente, estaba en un momento dulce para la eclosión de una cierta vanguardia cinematográfica, que no llegó a concretarse mucho más allá de los experimentos de Cronenberg, que posteriormente suavizaría sus formas a la vez que limaba su talento hasta volverlo exquisito; y eso propició a Cronenberg las condiciones económicas necesarias para realizar "Stereo". El prestigio del film permitió a Cronenberg obtener más dinero para su siguiente proyecto, "Crimes of the future", rodado con más medios pero con simétrico sentido filosófico. Hoy en día, ambos mediometrajes, poseen el valor intrínseco de ser los primeros pasos del autor de "Videodrome" (1982) e "Inseparables" (Dead Ringers, 1988), y gracias a ello, son fruto de estudio -sobre todo a nivel académico, los críticos aún tienen que buscar en diccionarios para según que encargos-, por encima de la calidad o intenciones de las películas.
Ambos films son obras de búsqueda, de carácter netamente experimental, donde David Cronenberg juega con muchas de las constantes que perfilarán la autoría que servirá a la crítica para reconocerlo tras el éxito de Inseparables, pues hasta entonces Cronenberg para muchos, era un realizador de serie B con cierta tendencia al escándalo (en Norteamérica, donde no podían concebir a gusanos híbridos de enfermedad venérea y afrodisíaco, o penes sobaquiles creadores de zombies con un potenciado apetito sexual). Experimentos, casi juegos, donde Cronenberg perfila mundos futuros, como hiciera Godard en "Alphaville" (1965)o como haría Tavernier en "La muerte en directo" (La mort en direct, 1980); donde las corporaciones de carácter medicinal y/o tecnológico ya se mostraban tan amenazadoras (e incluso apocalípticas) como las que aparecerían posteriormente en "Scanners" (1980) o "Videodrome". Ambos mundos futuros son asépticos, casi congelados, en palabras del realizador: «Creo que tanto "Stereo" como 2Crimes of the future" tal vez estén sucediendo bajo el agua. Sin duda se tiene la sensación de estar viviendo en un acuario», potenciados aún más por la peculiar forma que poseen ambas obras, donde la arquitectura y el vacío espacial abotargan la acción de las cintas. En "Stereo", Cronenberg ralentiza la imagen sin hacer uso del movimiento, colocando fotogramas segmentados como de fotografías consecutivas, y en ambos films elimina el sonido directo, únicamente presente por una voz en off que nos informa a través de complejas reflexiones científicas y filosóficas. En "Crimes of the future" además incluye una segunda banda sonora que haría las delicias de David Lynch: todo tipo de sonidos subacuáticos y maquinales, que añaden aún más distorsión a lo narrado.
Films de ciencia-ficción en nada ajenos a cierto toque surrealista, donde la dispersión de la realidad circula a través de extrañas clínicas (Academia Canadiense de Investigación Erótica, Instituto de Enfermedades Neovenéreas, Grupo de Pedicura Oceánica y Casa de la piel) con unas tramas de carácter tumoral: Seis jóvenes operados por Inducción Biológica que experimentan con la telequinesis y el sexo ("Stereo") y en un mundo donde las mujeres están desapareciendo por culpa de un cosmético, un joven se une a un grupo de pedófilos para secuestrar y violar a una niña ("Crimes of the future")... Tramas rocambolescas que en imágenes parecen inmóviles, violentadas por enfrentamientos sexuales o contactos fetichistas podológicos, ambos protagonizados por el amigo de Cronenberg, Ronald Mlodzik, una suerte de andrógino que vehicula la trama sin aparente evolución (Mlodzik sería el director del complejo hotelero de "Vinieron de dentro de..."). Películas complejas, difíciles, pero extrañamente hipnóticas, se han de tomar como el exceso vanguardista de un realizador más interesado en encontrar su propia filosofía que en demostrar nada a nadie. Films invisibles, de difícil recuperación, merecen la oportunidad de su contemplación, ya no sólo para visualizar los signos de un autor y su evolución a través de las películas, sino por el puro disfrute que es asistir a un evento que te supera, a un film de carácter tan extremo (y con todas las imperfecciones que se le quieran buscar) que te apabulle, te engañe, te someta y te acabe venciendo.