domingo, 23 de mayo de 2010

Asalto a la tierra (1956) (V.O.S.E.) ('Uchujin Tokyo Ni Arawaru')





sinopsis:

En la Tierra se están produciendo constantes avistamientos de ovnis. Los astrónomos distinguen un objeto espacial del cual surgen otros que caen a la superficie, y especulan que ambos hechos pudieran estar relacionados. Pronto, en diversas partes de Japón cunde el pánico cuando ciertos testigos presencian la aparición de unas extrañas criaturas con aspecto de estrellas...



Ficha Técnica

Dirección: Koji Shima. Productor: Masaichi Nagata para Daiei Studios. Guión: Hideo Oguni, según argumento de Gentaro Nakajima, [basado en el cuento popular japonés “Kaguya-hime”]. Fotografía: Kimio Watanabe. Música: Seitaro Omori. Montaje: Toyo Suzuki. Efectos especiales: Toru Matoba, Yonesaburo Tsukiji. Intérpretes: Toyomi Karita (Hikari Aozora / Ginko), Keizo Kawasaki (Toru Isobe), Isao Yamagata (Dr. Matsuda), Shozo Nanbu (Dr. Naotaro Isobe), Bontarô Miake (Dr. Komura), Mieko Nagai (Taeko Komura), Kiyoko Hirai (señora Matsuda), Bin Yagisawa, Sachiko Meguro (Tokuko Isobe). Nacionalidad y año: Japón 1956. Duración y datos técnicos: 85 min. color 1.37:1. (V.O.S.E.)


Comentario



Nos encontramos con una más que entrañable película de ciencia ficción japonesa, de las primeras del género rodadas en Japón (y la primera en color) en la que unos extraterrestres llegan a la Tierra para prevenir a los humanos de que se aproxima un enorme desastre: la pronta colisión con un astro del espacio exterior. Dos años antes se había estrenado “Japón bajo el terror del monstruo” (“Gojira”, 1954), con bastantes similitudes con “El monstruo de tiempos remotos” (“The Beast From 20,000 Fathoms”, 1953), de Eugene Lourié. En este caso, mientras vemos el film se nos vendrán a la cabeza títulos como “Ultimátum a la Tierra” (“The Day the Earth Stood Still”, 1951), de Robert Wise; “Cuando los mundos chocan” (“When the Worlds Collide”, 1951), de Rudolph Maté; e incluso “Vinieron Del Espacio” ("It Came From Outer Space", 1953), de Jack Arnold, o “La Guerra de los Mundos” ("The War Of The Worlds", 1953), de Byron Haskin.
El film se divide en tres partes claramente diferenciadas. En primer lugar, la llegada de los extraterrestres. Un fragmento del film absolutamente delicioso donde se nos presenta un cuadro costumbrista de un Japón que entremezcla tradición con modernidad. Sake y kimonos por las noches en un barrio de calles estrechas, donde el profesor Kamura (director del observatorio) departe amigablemente con un periodista y por otro lado, batas blancas, telescopios y científicos investigando los supuestos objetos volantes no identificados que surcan el espacio y, posteriormente, la aparición de unos seres monstruosos que causan el terror por doquier. Aunque todo hay que decirlo, de monstruosos no tienen nada. Vamos, que dan ganas de abrazarlos.
Es entonces cuando nos encontramos con uno de los mejores fragmentos del film donde podemos ver una conversación entre los aliens que es absolutamente, y siento repetirme, deliciosa. En ella nos muestran su asombro ante el miedo que provoca su apariencia exterior, teniendo en cuenta lo feos que son los humanos. Llegando incluso a enseñar una foto de una actriz como modelo de belleza nipona, a lo que uno de ellos comenta: “Tiene un bulto muy grande en el centro de la cara” (evidentemente, la nariz). Y otro le responde: “lo siento por ellos. Tienen unas caras tan feas”. Deciden entonces que uno de ellos deberá tomar la apariencia humana para poder así tomar contacto con la raza humana. Descubrimos que tienen una misión: prevenir a la humanidad de que corre peligro, aunque aún no sabemos cual es la amenaza que acecha a la Tierra.
Es entonces cuando pasamos a la segunda parte de la película. Una especie de “Ultimátum a la tierra” al estilo nipón, donde descubrimos que los Pairanos (los extraterrestres vienen de un planeta lejano llamado Paira) han venido a advertirnos de los peligros de la energía nuclear, deviniendo la cinta en un reflejo del miedo nipón por la bomba atómica, tal como acontecía en la primera entrega de la saga de Godzilla. Los extraterrestres comentarán que el pueblo japonés es el más capacitado para comunicar ese peligro a la población mundial, pues son ellos los únicos que han sufrido en sus carnes el horror atómico.
Pero también nos aconsejan que todas las armas nucleares de la Tierra pueden ser usadas de forma beneficiosa para la humanidad: la destrucción de un meteorito que se aproxima con rapidez a nuestro planeta. Esta parte, sin duda, procede de otro clásico yanqui, “Cuando los mundos chocan” (When the Worlds Collide, 1951), de Rudolph Maté. Aquí, sin embargo, el aire apocalíptico de la situación está mucho más conseguido, produciéndose escenas de pánico en masa, con la gente atemorizada buscando refugio, los monjes con fieles rezando en los templos,… Todo el mundo corre buscando un lugar donde esconderse. Y las Naciones Unidas sin ponerse de acuerdo para el uso de las armas nucleares en el meteorito.
Existe además otra circunstancia añadida al film. Uno de los científicos nipones, el doctor Matsuda, ha descubierto el urio, un elemento mucho más poderoso que cualquier arma termonuclear. El problema es que, según él, no puede ser fabricado en Japón. A esto le añadimos los intentos de un malhechor por conseguir la fórmula de dicho componente (para vendérselo a cualquier potencia extranjera), llegando incluso a secuestrar a Matsuda.
El tiempo pasa, las calles están desiertas, el meteorito se acerca cada vez más rápido. La tensión crece, el calor aumenta, los animales mueren, se acerca el final…
Con producción a cargo de la Daiei, una de las competidoras más acérrimas de la Toho en cuanto a cine fantástico se refiere, “Asalto a la Tierra” es una de las primeras intentonas (Junto a la celebrada “The Mysterians”, en 1959) de dar unos toques más serios y rigurosos a las de por si desmadradas películas niponas de alienígenas. Es un film que destila gravedad, aderezada con ese aire camp intransferiblemente exótico (esos inconfundibles platillos volantes, los gigantescos extraterrestres en negro con un enorme ojo en medio del cuerpo) derrochado por los orientales en plena Guerra Fría. Y está dirigido con habilidad y fuerza y, ante todo, excelentemente narrado, consiguiendo crear un cóctel de subgéneros (meteoritos, aliens, espías, acción, catástrofes,…) bien hilvanado de forma impecable. No es más que absorbente diversión. Pero se agradece sobremanera. Una joya de la sci-fi japonesa.
Por cierto, no aparecen militares. Sorprendente, ¿no? Recomendada 100%.




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pass: aliensestrellados



5 comentarios:

MAXI dijo...

Buenísimo!
La tengo como "Warning from Space" en inglés y sin subs...así que me la bajo de una! gracias!

Elessar dijo...

Se ve increible Zer, esas estrellas-alien se ven realmente muy del genero. Apenas termine de bajar The Beat of the Live Drum de Rick Springfield - 1985 ( al fin lo encontre ), me la traigo.
Gracias y Slds,

Zer dijo...

A mí personalmente es de las que más me gustan del cine de los 50 japones, con "the mysterians" y Batalla En El Espacio Exterior (1959), porque es muy cercana. Llegando incluso por el color y la música a recordarme filmes españoles (que nada tienen que ver con la sci fi). No sé, me parece unas joya. Y no aparecen monstruos gigantescos... que es de agradecer. Salud!!

terraman dijo...

esta ya la habia visto hace un tiempo y, si bien no es mi favorita, es un autentico exponente de la ciencia ficcion del pais del sol naciente. ¡aguante el cine de "mostros"!

Gonzalo dijo...

Pfff, se cayeron los enlaces rapidshare :(